Se apaga una estrella dorada
La noticia llegó con esa mezcla de tristeza y respeto que merecen los grandes. Ana Luisa Peluffo, una de las caras más emblemáticas de la Époda de Oro del cine mexicano, falleció a los 96 años. Su familia lo confirmó en un comunicado.
Murió en paz, en su rancho en Jalisco, rodeada de sus seres queridos. Así lo quería ella.
“La familia… informa que falleció en paz… acompañada por sus seres queridos. Durante sus últimos años vivió con serenidad, rodeada de cuidado y cercana a su hijo.”
Los servicios fueron privados, tal como ella lo pidió. Un adiós íntimo para una leyenda pública.
Más que una cara bonita
Ponerla solo en la categoría de ‘belleza’ sería hacerle un flaco favor. Ana Luisa era nadadora, bailarina acuática, pintora y actriz con un récord impresionante: más de 200 películas.
Pero si hay un momento que la marcó para siempre fue en 1955. En “La fuerza del deseo”, se atrevió a algo que nadie había hecho antes en el cine nacional: un desnudo integral.
Fue el primero en la historia del cine mexicano. Imagínense el escándalo, las conversaciones, las portadas. Ella rompió el molde con elegancia y valentía.
Su familia, agradecida por el cariño del público a lo largo de las décadas, pidió comprensión en este momento.
“Agradecemos profundamente el cariño… y solicitamos respeto y comprensión… Su recuerdo permanecerá vivo en quienes la conocieron y valoraron su presencia y su legado artístico”.
Nacida en Querétaro un 5 de diciembre, vivió gran parte de su vida allí. Se va una artista completa, una mujer que brilló con luz propia dentro y fuera de la pantalla. Su legado, como bien dice su familia, sigue vivo.




