Otro país le cierra la puerta a Ye
La gira europea de Kanye West se está desmoronando más rápido que un meme olvidado. Polonia acaba de sumarse a la lista de países que le han dicho ‘no, gracias’ al rapero, cancelando su show programado para junio.
El estadio de Chorzów anunció que el evento “no tendrá lugar por razones legales y administrativas”. Suena a burocracia, pero el trasfondo es mucho más contundente.
“No puedo imaginar que en Polonia, país donde se asesinó a personas en los campos de exterminio nazis alemanes, podamos organizar un concierto de un artista que declara abiertamente amar a Hitler”, dijo la ministra de Cultura, Marta Cienkowska.
La declaración es un golpe directo. No es solo una cancelación por capricho; es una postura histórica y moral. La ministra fue clara: no van a dar espacio público a quien promueve una ideología criminal.
Las consecuencias siguen llegando
Esto no es algo nuevo. Francia y Reino Unido ya habían hecho lo mismo. La cosa con Ye es una montaña rusa sin frenos: desde perder contratos millonarios hasta lanzar una canción titulada “Heil Hitler” el año pasado.
Incluso intentó limpiar su imagen con un anuncio en The Wall Street Journal en enero, diciendo “No soy nazi ni antisemita” y atribuyendo todo a un “episodio maníaco”. Pero parece que las palabras escritas no bastan para borrar las acciones.
Vender camisetas con esvásticas y hacer declaraciones de amor hacia los nazis tiene un costo. Y ese costo, al menos en varios escenarios internacionales, parece ser la irrelevancia forzada. La pregunta ahora es: ¿cuántas puertas más quedarán por cerrarse?




