El espectáculo político que nadie pidió ver
En un giro que nadie vio venir (o quizás todos), varios aeropuertos a lo largo y ancho de Estados Unidos han decidido que tienen mejores cosas que hacer que transmitir el video de autoayuda política de la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem. ¿El motivo? Parece que culpar abiertamente a los demócratas por el cierre del gobierno federal y su encantador impacto en las operaciones de la TSA tiene un pequeño problema: se llama contenido político. Y hete aquí que los aeropuertos, esos templos de la calma y la paciencia, tienen normas en contra de convertir sus pantallas en un canal partidista. Qué detalle más inconveniente.
Así es, aeropuertos en Las Vegas, Charlotte, Atlanta, Phoenix, Seattle y otros, han puesto el grito en el cielo, o más bien, han rechazado educadamente el video, argumentando que va en contra de su política interna o de las regulaciones aeroportuarias que, imagínense, prohíben mensajes políticos. Parece que prefieren que los viajeros estén al tanto de sus salidas y llegadas, en lugar de recibir una lección de política nacional mientras corren desesperados hacia su puerta de embarque.
Una batalla legal con sabor a déjà vu
Mientras tanto, en el maravilloso mundo de los correos electrónicos oficiales y las actualizaciones de sitios web, varias agencias gubernamentales han adoptado un lenguaje que, casualmente, señala con el dedo a los demócratas como los únicos responsables del cierre. Esto ha llevado a algunos expertos legales a sacar de la manga la Ley Hatch de 1939, esa vieja y polvorienta norma que restringe las actividades políticas de los empleados federales. Porque, claro, ¿qué mejor momento para recordar una ley de 1939 que durante un cierre gubernamental en la era digital? La ironía es tan densa que se podría cortar con un cuchillo.
El cierre, ese evento recurrente que ya parece una tradición nacional, ha detenido las operaciones rutinarias y ha obligado a los aeropuertos a enfrentar interrupciones de vuelos. Los demócratas insisten en que cualquier acuerdo para reabrir el gobierno debe abordar sus demandas de atención médica, mientras que los republicanos,
con la elegancia de un elefante en una cacharrería, señalan que no negociarán hasta que sus opositores acepten retirar la suspensión de financiación. Y, por si fuera poco, las primas de seguros se duplicarían si el Congreso no renueva los pagos de subsidios que expiran el 31 de diciembre. Porque, ¿qué sería de una crisis sin una amenaza financiera adicional?
En el video en cuestión, Noem declara con una solemnidad que rivaliza con un discurso de Estado que la “máxima prioridad” de la TSA es hacer que el viaje sea agradable y eficiente, al tiempo que se mantiene la seguridad. Una prioridad que, aparentemente, incluye repartir culpas políticas a diestro y siniestro. “Sin embargo, los demócratas en el Congreso se niegan a permitir la financiación del gobierno federal, y debido a esto, muchas de nuestras operaciones se ven afectadas, y la mayoría de nuestros empleados de la TSA trabajan sin paga”, añade. Porque nada dice “ayudar a que el viaje sea agradable” como recordarle a los pasajeros que el personal que los revisa no está cobrando. Eso sí que es eficiencia con estilo.
La Administración de Seguridad en el Transporte, que depende del Departamento de Seguridad Nacional, tiene aproximadamente 61.000 de sus 64.130 empleados obligados a seguir trabajando durante el cierre. El Departamento afirmó el viernes que el video se distribuye en aeropuertos de todo el país. O al menos, lo intenta. Porque, como hemos visto, muchos aeropuertos han decidido que no es el contenido ideal para entretener a las masas viajeras.
Los aeropuertos se convierten en críticos de cine
Una portavoz del DHS, Tricia McLaughlin, respondió a una solicitud de comentarios reiterando parte del mensaje del video de Noem. “Es desafortunado que nuestra fuerza laboral haya sido puesta en esta posición debido a juegos políticos. Nuestra esperanza es que los demócratas pronto reconozcan la importancia de abrir el gobierno”, dijo. Porque, como todos sabemos, la mejor manera de evitar los juegos políticos es lanzando un video que es básicamente un anuncio de campaña disfrazado de mensaje oficial.
El Aeropuerto Internacional Harry Reid en Las Vegas, un lugar donde la gente suele arriesgarse, decidió no apostar por este video. Dijo que debía “tener en cuenta las restricciones de la Ley Hatch“. “Según las regulaciones aeroportuarias, las terminales y las áreas circundantes no son foros públicos designados, y la intención del aeropuerto es evitar el uso de la instalación para la promoción política o religiosa”, se lee en el comunicado. Vaya, parece que los aeropuertos prefieren mantener su estatus de zonas libres de propaganda partidista. Qué concepto tan radical.
El ejecutivo del condado de Westchester, Ken Jenkins, no se anduvo con rodeos. Dijo que su localidad, situada al norte de la ciudad de Nueva York, no reproducirá el video en su aeropuerto. En un comunicado, calificó el material de “inapropiado, inaceptable e incongruente con los valores que esperamos de los principales funcionarios públicos de nuestra nación”, y dijo que su tono es “innecesariamente alarmista” en relación con las operaciones en el Aeropuerto del Condado de Westchester. “En un momento en que deberíamos centrarnos en garantizar la estabilidad, la colaboración y la preparación, este tipo de mensajes solo distrae de los problemas reales y socava la confianza pública”, afirmó. O, en otras palabras, “no queremos asustar a nuestros pasajeros con tu drama político, Kristi”.
Pero la joya de la corona es que incluso en estados conservadores, los aeropuertos se han negado a mostrar el video. El Aeropuerto Internacional de Salt Lake City no reproducía el material porque la ley estatal prohíbe el uso de propiedad de la ciudad para fines políticos, señaló la portavoz del aeropuerto, Nancy Volmer. Porque, al parecer, en Utah también les gusta mantener la neutralidad política en sus instalaciones públicas. ¿Quién lo hubiera pensado?
Y luego está el aeropuerto de Billings, Montana, que “declinó amablemente” la oferta, a pesar de tener pantallas que podrían mostrar el video con audio, según afirmó el director asistente de aviación, Paul Khera. “No queremos involucrarnos en la política partidista“, señaló. “Nos gusta mantenernos en el centro, no queríamos reproducir ese video.” Una declaración tan refrescante como un vaso de agua en el desierto: simplemente no quieren problemas. Y quién puede culparlos, en medio de un cierre gubernamental, lo último que necesitan es añadir leña al fuego de la polarización política.
En resumen, lo que tenemos aquí es un enfrentamiento entre el intento del gobierno de usar las pantallas de los aeropuertos como megáfono político y la resistencia de estos recintos a convertirse en un campo de batalla partidista. Mientras los viajeros lidian con retrasos y empleados sin paga, el espectáculo de la culpa y la negativa se desarrolla en las pantallas que, por ahora, se mantienen libres de este particular contenido controvertido. Porque, al final del día, todos podemos estar de acuerdo en una cosa: volar ya es lo suficientemente estresante como para añadirle una dosis de guerra política no solicitada.
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