Greenpeace México presentó dos denuncias populares por el derrame de hidrocarburos ocurrido en el Golfo de México a principios de febrero. La organización exige que se investiguen los daños ambientales y el ocultamiento de información por parte de Pemex.
La primera denuncia fue ante la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos (ASEA). Ahí se reportaron los posibles impactos en comunidades costeras, desde la salud hasta la pérdida de ecosistemas.
La segunda, por responsabilidad administrativa, se presentó ante la Unidad de Responsabilidades de Pemex. Solicita que se investiguen actos y omisiones relacionados con el manejo del derrame y la falta de transparencia.
Derrame cubrió más de mil kilómetros de costa
El impacto ambiental se documentó desde el 1 de marzo, cuando llegó chapopote a las costas entre Pajapan, Veracruz, y Paraíso, Tabasco. En semanas siguientes, las manchas de hidrocarburo se extendieron a Veracruz y Tamaulipas, afectando manglares y arrecifes.
Organizaciones civiles y habitantes reportaron contaminación en más de mil 100 kilómetros de litoral. Pemex reconoció públicamente que servidores públicos ocultaron información sobre el derrame mientras las comunidades sufrían las consecuencias.
Pemex admitió fallas y retrasos
Entre los hechos reconocidos por la empresa están: pérdida de integridad mecánica de un oleoducto no reportado, ocultamiento de datos sobre agua oleosa recuperada y una demora de ocho días para cerrar la válvula principal tras detectarse la fuga en febrero.
Greenpeace también pide que Pemex, ASEA, Semarnat, Profepa y otras autoridades entreguen toda la información relacionada con el derrame entre febrero y abril. Solicita que se determinen responsabilidades administrativas, se impongan sanciones y se dicten medidas para reparar el daño ambiental y evitar que vuelva a ocurrir.




