Una noche empañada en Lisboa
Vinícius Junior anotó un golazo. Un disparo combado al ángulo lejano que parecía decidir el partido. Pero lo que debía ser una celebración se convirtió en otra pesadilla.
El delantero brasileño acusó al jugador del Benfica Gianluca Prestianni de insultarlo con expresiones racistas. Las cámaras captaron el momento tenso. Vinícius corrió hacia el árbitro François Letexier señalando a su rival.
“Las cámaras captaron a Vinícius diciéndole a Letexier que Prestianni lo llamó ‘mono’.”
El juego se detuvo casi 10 minutos. Protocolo antirracismo activado. Vinícius, con esa triste experiencia repetida en España, se sentó en el banquillo. Se notaba el peso.
Reacciones divididas y una defensa clara
Trent Alexander-Arnold no tuvo dudas: “Lo que ha pasado esta noche es una vergüenza para el fútbol”. Kylian Mbappé y Aurélien Tchouaméni revelaron que el equipo consideró abandonar el campo.
La defensa de sus compañeros fue inmediata. Federico Valverde lo dejó claro: “Estoy orgulloso de mis compañeros que defendieron a Vini”. Mbappé incluso se enfrentó verbalmente a Prestianni.
Del otro lado, Mourinho criticó la celebración de Vinícius cerca de la hinchada, pero hizo una reflexión poderosa: “Hay algo mal porque pasa en todos los estadios… Siempre”.
Mientras, Prestianni jugó hasta el minuto 81 sin sanción y fue ovacionado al salir. El árbitro indicó no haber escuchado los insultos.
La vuelta al juego fue dura. Abucheos constantes para Vinícius. Incluso recibió el impacto de lo que parecía una botella de agua. El anuncio por altavoces llegó tarde.
Al final, quedan tres puntos y un sabor amargo. Otra vez. La pregunta que flota es la misma: ¿hasta cuándo?




