Oh, chicos. Prepárense para la montaña rusa de emociones que solo el bullpen de los Dodgers puede proporcionar. Si pensaban que su domingo era caótico, no habían visto a Blake Treinen lanzando en la octava entrada.
El Desastre en el Mound: Un Relato en Tiempo Real
El partido parecía otro domingo cualquiera en la vida de un fan de los Dodgers: dominación, un pitcheo de ensueño y la victoria casi asegurada. Emmet Sheehan había estado absolutamente brillante, lanzando siete entradas de un solo hit como si estuviera jugando en modo fácil de un videojuego. La ventaja era mínima, de 1-0, pero con ese nivel de pitcheo, se sentía como un abismo infranqueable para los Gigantes. Todo estaba bajo control. O eso creíamos.
Pero en el béisbol, como en la vida millennial, la estabilidad es una ilión. Entró Blake Treinen al mound, y amigos, lo que pasó después fue el equivalente beisbolero de que se te caiga el teléfono al váter: un desastre total, repentino y absolutamente evitable. El tipo, que tiene 37 años pero que en este momento debe sentirse como si tuviera 100, desperdició dramáticamente esa ventaja de una manera tan espectacular que casi merece un Oscar a la Mejor Actuación en un Drama Deportivo.
Enfrentó a siete bateadores. ¿El resultado? Tres hits, dos bases por bolas y tres carreras permitidas. Sí, lo leyeron bien. Sufrió su quinta derrota en sus últimas siete apariciones, una estadística tan aterradora que da ganas de taparse los ojos con las manos, pero al mismo tiempo no puedes dejar de mirar, como un accidente de tráfico en cámara lenta.
El Héroe Inesperado y el Bullpen en Crisis
En medio del colapso, surgió un héroe para los Gigantes: el bateador emergente Patrick Bailey. Este chico conectó un doble productor que no solo empató el juego, sino que probablemente le haya asegurado el derecho a fanfarronear por el resto de la temporada. Fue el golpe de gracia en una remontada de tres carreras que dejó a todo el Dodger Stadium en un silencio incómodo, solo roto por los gritos de euforia de los pocos fans de San Francisco que probablemente no podían creer lo que estaban viendo.
Y aquí es donde debemos hablar de la verdadera protagonista de esta tragicomia: la efectividad de Treinen. Se infló a un espeluznante 5.55. Para los que no saben de estadísticas, eso es básicamente como tener una calificación de 1 estrella en Yelp. No es bueno. No es nada bueno. Este tipo fue un pilar clave en la carrera por el campeonato la temporada pasada, y verlo así duele más que ver que tu serie favorita fue cancelada por Netflix.
Pero no pongan toda la culpa en Blake. Todo el bullpen de Los Ángeles ha tenido problemas en gran medida durante semanas. Es como si hubiera una maldición, o quizás solo una crisis existencial colectiva. Este papelón ha sido un factor clave para que los campeones defensores de la Serie Mundial estén luchando por evitar una serie de comodines, en lugar de pasearse hacia el título de la División Oeste. Su número mágico para asegurar su 12do título en 13 temporadas se mantuvo en tres, pero victorias como esta hacen que el camino se sienta mucho más largo.
Las Consecuencias y un Adiós a los Playoffs
Mientras el infierno se desataba para L.A., al otro lado del campo la fiesta era total. Spencer Bivens lanzó la séptima para llevarse la victoria, y Ryan Walker cerró el show con su 16to salvamento, sellando una victoria de 3-1 que evitó la barrida en la serie de cuatro juegos. Para los Gigantes, esta win es como encontrar un billete de 20 dólares en el bolsillo de un pantalón viejo: es agradable, pero no cambia el hecho de que sus posibilidades de playoffs están prácticamente terminadas. Es su segunda victoria en nueve juegos, un consuelo bastante pequeño en una temporada que se les escapó de las manos.
En el departamento de hits internacionales, los dominicanos Rafael Devers (de 3-1) y Willy Adames (de 3-0 con una impulsada) hicieron su parte. El puertorriqueño Heliot Ramos se fue de 4-0. Por los Dodgers, el cubano Andy Pagés fue de 4-1 y el venezolano Miguel Rojas de 2-0. Pequeños destellos en una noche otherwise olvidable.
Al final, este partido fue un recordatorio brutal de que en el béisbol, nada está garantizado hasta que se lance el último out. Los Dodgers tienen que arreglar su bullpen, y rápido, si quieren que su viaje octubre no sea otra decepción digna de un plot twist de mal gusto. Por ahora, los fans se quedarán con la imagen de Treinen saliendo del mound, derrotado, preguntándose qué diablos acaba de pasar.
¿Esta joya de derrota te dio ansiedad o simplemente te reconfortó saber que hasta los equipos de élite la riegan? Comparte este drama beisbolero en tus redes y explora más de nuestros contenidos para no perderte el próximo capítulo de esta temporada llena de locuras.




