Silbidos en San Siro, alarma en Milán
La cosa se puso fea, muy fea. El AC Milan recibió una lección de fútbol y carácter del Udinese este sábado. Un 3-0 que no fue casualidad, sino el reflejo de una crisis que ya lleva varias semanas.
Los abucheos de la afición rossonera al final del primer tiempo lo decían todo. Y al pitido final, el estadio explotó. Tercera derrota en cuatro partidos. El equipo parece haber tocado fondo.
“Es parte del juego: cuando ganas eres bueno, cuando pierdes no lo eres. Esta noche los silbidos son justos… Esta derrota debe hacernos entender que el lugar en la Champions League está en riesgo”, admitió con crudeza Massimiliano Allegri tras el partido.
El entrenador milanista dio en el clavo. La situación es de emergencia total.
La pesadilla táctica y anímica
Nicolò Zaniolo fue simplemente imparable. El mediocentro del Udinese dirigió la orquesta desde el centro del campo, asistiendo dos goles y siendo el cerebro de cada jugada de peligro.
El primero llegó tras una contra letal que terminó en un autogol del joven Davide Bartesaghi. El segundo, un centro magistral de Zaniolo que Jurgen Ekkelenkamp remató de cabeza. Para cerrar la faena, Arthur Atta firmó el tercero con un remate colocado.
El Milan pareció ausente, sin ideas y, lo más preocupante, sin alma. Ni rastro del equipo que luchaba por el título hace unas semanas.
La tabla se complica: mira hacia atrás
Con esta derrota, la Rossoneri no solo ve imposible alcanzar al líder Inter (9 puntos arriba). Ahora mira con nerviosismo hacia abajo.
La Juventus, que venció 1-0 al Atalanta con gol de Jérémie Boga, está a solo 6 puntos. Y el quinto clasificado, Como, espera su turno a 8 unidades. La diferencia se esfuma partido a partido.
Mientras tanto, abajo en la tabla, hubo movimientos importantes. Cagliari dio un paso gigante para salvarse al vencer 1-0 al Cremonese con gol de Sebastiano Esposito. Se alejan 6 puntos de la zona roja.
El Hellas Verona, en cambio, perdió 2-1 ante el Torino y sigue hundido a 9 puntos de la salvación. La lucha por no bajar promete fuego hasta la última jornada.
La conclusión es clara: El Milan necesita un reset urgente. No es solo un mal partido; es una tendencia peligrosa. La mentalidad ganadora se evaporó y recuperarla será su mayor desafío. La Champions League ya no es un objetivo, es una obsesión necesaria para salvar la temporada.




