La gladiadora azteca que dejó a todos sin palabras (y a sus rivales en el suelo)
Este fin de semana, México recibió una noticia tan gloriosa que hasta el chilaquiles se sabía más sabroso: Laura Burgos, la reina del muaythai, se colgó el oro en los World Games Chengdú 2025. Sí, la misma que en Birmingham 2022 se conformó con la plata (qué modestia, ¿no?). Pero esta vez, decidió que el segundo lugar es solo un escalón para pisar cabezas—literalmente—en la división de 54 kg.
A sus 34 años, Burgos demostró que la edad es solo un número (y que las polacas como Martyna Kierczynska son solo otro obstáculo). Con un marcador de 29-28, Laura dejó claro que no vino a jugar, sino a llevarse el metal dorado a casa. ¿Qué hizo diferente esta vez? Probablemente, recordar que la plata no combina con su piel.
De taekwondo a muaythai: la evolución de una máquina de golpes
Nacida en Monterrey, Laura empezó con taekwondo, pero pronto descubrió que patear aire no era lo suyo. Cambió a muaythai después de que unas amigas le dijeron: “Oye, ¿por qué no pruebas algo donde sí puedas golpear a la gente?” (o algo así). Y vaya que lo hizo bien. En 2012, se graduó en Ciencias de la Comunicación, pero su verdadera tesis fue: “Cómo noquear sueños ajenos”.
Su primer gran logro llegó en 2024, cuando se convirtió en la primera mexicana en ganar un Mundial de Muaythai en Patras, Grecia. ¿Cómo celebró? Pues ganando OTRO oro en Antalya 2025, porque, al parecer, coleccionar medallas es su nuevo hobby. Ahora, con dos mundiales y un World Games, la pregunta es: ¿qué sigue? ¿Invadir UFC? ¿Ganar un combate con los ojos vendados? Todo es posible.
¿Por qué es importante? Porque Laura no solo rompe estereotipos, sino también narices. En un país donde el fútbol acapara titulares, ella demuestra que hay otras formas de hacer historia—con codos, rodillas y una determinación que asusta.
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