Nicolás Larcamón no quiere dramas (fuera del campo)
En un movimiento que nos recuerda a cuando revisas mil veces la lista del super para no olvidar nada, Nicolás Larcamón, el cerebro técnico de Cruz Azul, decidió sacar la carta de la psicología inversa justo antes de que empiece el mame de la liguilla del Apertura 2025. Básicamente, su mensaje fue: “Queridos árbitros, sabemos que son buenos, pero ¿podrían ser buenísimos, por favor?”. Su súplica no fue solo para el señor con el silbato, sino para todo el cast de apoyo: asistentes y la siempre polémica cabina del VAR. Porque, seamos honestos, en estos partidos que nos quitan años de vida, un errorcito de esos que se vuelven meme eterno puede costar más caro que un iPhone nuevo.
El VAR, los asistentes y todo el kit de supervivencia arbitral
Con la elegancia de quien pide el último pedazo de pizza, Larcamón reconoció que el gremio arbitral mexicano tiene calidad. Dijo, textualmente (pero con nuestras palabras): “Creo que identifico muy bien la calidad del arbitraje en México. Muchos de los árbitros que dirigen fin de semana a fin de semana son muy buenos, no tengo dudas de eso”. O sea, les dio su like. Pero acto seguido, pasó a modo exigente y pidió que para esta fiesta de los playoffs, manden a la crema y nata de los silbatos. Su punto es simple: en momentos donde un penal inexistente puede desatar el apocalipsis en redes sociales, es crucial que los designados sean los Michael Jordan del fuera de lugar y los Beyoncé del revisión en video. Porque, según él, “hay casos que no se alinean a esos niveles de competencia y capacidad”. Traducción: que no manden al practicante.
El sueño húmedo de cualquier aficionado, y al parecer también de Larcamón, es que los únicos trending topic del partido sean los goles y las jugadas de los futbolistas, no un hilo de 50 tuits discutiendo un fuera de juego milimétrico. “Ojalá estemos en manos de los mejores árbitros, que el futbol mexicano los tiene, y que los actores principales de esta serie sean los jugadores. Eso es lo mejor para el espectáculo”, sentenció. Básicamente, un llamado para que el espectáculo sea de fútbol, no de telenovela con árbitros como villanos.
El fantasma de la lesión de Kevin Mier: el trauma que no suelta
Y como todo buen drama que se respete, hay un flashback doloroso. Larcamón, con la sutileza de quien menciona a su ex en una cita, revivió el traumático incidente que dejó fuera de acción a su portero estrella, Kevin Mier. Sin querer armar un escándalo estilo Faitelson, dejó caer que aquella jugada y su gestión arbitral fueron, en sus palabras, “una muy mala gestión”. Se refirió específicamente al fallo arbitral en ese partido puntual, aclarando que no tanto a lo que decidió después la Comisión Disciplinaria. Y luego soltó la frase que duele: “Lastimosamente, para nosotros fue un costo muy alto”. Un costo que se traduce en tener a su guardameta colombiano, una de sus figuras clave, en modo espectador para lo más bonito de la temporada.
Para rematar con un toque de drama bien puesto, el DT le dedicó unas palabras a Mier que son para poner el *upside down face*: “Lo lamento por Kevin Mier, porque no se merecía quizás no estar presente y protagonizando todos estos momentos lindos”. O sea, el portero se va a perderse el climax de la temporada por una jugada que, en la mente del club, pudo y debió manejarse de otra forma desde el mismo cuerpo arbitral.
Así que, resumiendo: Cruz Azul llega a la liguilla con un técnico que pide árbitros de nivel dios, con el fantasma de una lesión polémica rondando y con la esperanza de que los jugadores sean los únicos que decidan este duelo ante las Chivas. Porque en el fútbol de alto impacto, la única sorpresa que quieren es un golazo, no una tarjeta roja injusta.
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