La FIFA designó al esloveno Slavko Vincic como árbitro principal para la final de la Copa del Mundo entre Argentina y España, que se disputará el domingo en East Rutherford, Nueva Jersey. El anuncio se realizó la noche del jueves, dos años después de que Vincic estuviera a cargo de la final de la Liga de Campeones 2024.
Polémicas arbitrales en el torneo
La elección se da en medio de críticas hacia la FIFA por presuntos beneficios arbitrales hacia Argentina. Durante el Mundial, Lionel Messi evitó una tarjeta roja por una entrada dura ante Argelia, y entrenadores de Egipto y Sudáfrica denunciaron inconsistencias. Egipto presentó una queja formal tras perder 3-2 ante Argentina. Pierluigi Collina, director de arbitraje de la FIFA, defendió la integridad de los oficiales: “Nadie puede cuestionar la integridad de los oficiales de partido de la Copa Mundial de la FIFA”.
Vincic, de 46 años, ha dirigido tres partidos en el torneo: mostró siete tarjetas amarillas, una roja y ningún penal. En octavos de final, expulsó al ecuatoriano Piero Hincapié tras revisión en video por cubrirse la boca en un altercado con un rival mexicano. También arbitró los empates 1-1 entre Brasil y Marruecos, y la victoria 2-1 de Argelia sobre Jordania.
Trayectoria del árbitro
En la última temporada europea, Vincic pitó el triunfo 4-3 del Bayern Múnich sobre el Real Madrid en cuartos de final de Champions, con expulsiones por doble amarilla a Eduardo Camavinga y Arda Guler. En nueve partidos de Champions mostró solo tres rojas y marcó dos penales. Previamente arbitró la final de Champions 2024, donde el Madrid venció 2-0 al Borussia Dortmund.
La designación sorprendió a algunos por las tensiones entre Gianni Infantino (FIFA) y Aleksander Ceferin (UEFA), este último esloveno como Vincic. La UEFA criticó a la FIFA por suspender una sanción a Folarin Balogun, permitiéndole jugar ante Bélgica, calificando la decisión de “sin precedentes”.
Vincic sigue al polaco Szymon Marciniak, quien arbitró la final de Qatar 2022. Se mantiene el patrón: desde 1990, árbitros europeos dirigen finales fuera de Europa, y viceversa. Collina, por ejemplo, arbitró la final de 2002 en Japón.




