Una noche de luces y sombras en el Coloso
Después de más de dos años, las puertas del Estadio Banorte volvieron a abrirse. Y la fiesta en las gradas fue total. Más de 81 mil almas llenaron el remodelado coloso, ansiosas por historia.
Pero en la cancha, la historia se escribió con tinta borrada. La Selección Mexicana empató a cero con Portugal. Un resultado que sabe a poco cuando la casa está llena y el corazón late fuerte.
La euforia inicial en las tribunas se fue apagando como un fuego sin leña. Al minuto 26, Gonçalo Ramos estrelló un balón en el poste de Rangel. Fue la primera llamada de atención para un equipo que parecía perdido.
La incertidumbre invadía el recinto, pero el tiempo les dio la razón a los que creyeron en este momento.
El grito por ‘La Hormiga’ y un casting inacabado
El espectáculo de luces en el medio tiempo fue impresionante. Pero lo que realmente electrizó el aire fue el coro unánime: “Hormiga, Hormiga”. La afición pidió a gritos a Armando González.
Javier Aguirre escuchó. Al minuto 79, el delantero de Chivas saltó al campo. Y por poco… por muy poco… marca. Un remate de cabeza que se fue por un costado. Un suspiro colectivo ahogado.
Hubo otras notas positivas. Álvaro Fidalgo tuvo un buen primer tiempo en su presentación oficial. Y Raúl Rangel en la portería parece ir ganando terreno.
Pero hoy se cortó el paso perfecto del Tri. Ahora viajan a Chicago para enfrentar a Bélgica. Será el último examen, el casting definitivo del ‘Vasco’ Aguirre antes de tomar decisiones mayores.
La visita inesperada: Infantino en casa
Ni siquiera Gianni Infantino, presidente de la FIFA, quiso perderse la reapertura. Minutos antes del partido, bajó al césped junto a Emilio Azcárraga Jean.
Posaron junto a una leyenda: Manuel Negrete, autor de uno de los goles más icónicos justo en este estadio.
Infantino está de gira por México. Esta es su tercera parada en una semana, demostrando el interés global por nuestro fútbol en un momento clave.
Al final, la noche dejó una sensación agridulce. El escenario estuvo espectacular, digno de los grandes momentos. Pero el equipo no subió al mismo tren. El trabajo para Chicago y lo que viene… es ahora.




