El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, llegó a Suecia para una reunión de ministros de Exteriores de la OTAN. El encuentro ocurre en medio de incertidumbre sobre la política exterior de Donald Trump y el futuro de la presencia militar estadounidense en Europa.
La visita es previa a la cumbre de líderes de la OTAN prevista para julio en Turquía. El contexto incluye tensiones por la guerra en Irán, el conflicto entre Rusia y Ucrania, y las constantes críticas de Trump hacia sus aliados, incluyendo declaraciones sobre Groenlandia.
Movimientos militares contradictorios
En las últimas semanas, Washington canceló el despliegue de miles de soldados hacia Polonia y Alemania. Sin embargo, Trump sorprendió al anunciar en redes sociales el envío de 5 mil tropas adicionales a Polonia. La contradicción generó confusión entre los aliados sobre si se trata de un refuerzo o un cambio en la redistribución de fuerzas.
Rubio evitó aclarar los detalles. En su lugar, reiteró críticas contra algunos miembros de la OTAN por su postura ante Irán. Acusó a países como España de negar el uso de bases militares estadounidenses y cuestionó la falta de apoyo para proteger el estrecho de Ormuz, ruta clave para el comercio petrolero.
Reacción de la OTAN
Pese a la incertidumbre, la OTAN aseguró que los ajustes militares forman parte de planes discutidos desde hace tiempo y no representan una sorpresa. No obstante, líderes europeos mantienen la preocupación por una posible reducción gradual de la presencia estadounidense y una transferencia de responsabilidades de seguridad a Europa y Canadá.




