El paisaje de terror con el que amanece (y anochece) Sinaloa
Parece el guion de una distopía de Netflix, pero no, es la crónica de la vida diaria en Sinaloa. El ombudsman estatal, Oscar Loza Ochoa, acaba de soltar los datos que todos intuíamos pero que duele escuchar en voz alta: el delito que se puso más de moda que el TikTok en la entidad es la desaparición forzada. La cifra es para quedarse sin aliento: dos mil ciento ochenta y nueve denuncias. Sí, leíste bien. Dos mil ciento ochenta y nueve. Eso no es una estadística, es una multitud de ausencias, un ejército de fantasmas cuyas familias viven en un limbo eterno.
La situación es tan surrealista que cada ministerio público carga, en promedio, con 180 casos. Básicamente, tienen una carga laboral que haría que el empleado más explotado de una startup ‘disruptiva’ se echara a llorar. La conclusión es obvia: el sistema está colapsado, rebasado, hecho trizas. Y claro, la solución de siempre: inyectar más recursos públicos a la Fiscalía General del Estado en el próximo presupuesto. Porque, ¿qué otra cosa se puede hacer cuando los homicidios, los robos de automóviles y las desapariciones se disparan como si no hubiera un mañana?
Un balance que duele: las cifras del horror
En un acto de sinceridad que pocas veces vemos, Loza Ochoa y el coordinador del Consejo Estatal de Seguridad Pública, Miguel Calderón Quevedo, hicieron un balance público de esta pesadilla que cumple casi un año. Julio pasado tuvo la dudosa honra de registrar la tasa más alta de desapariciones: 233 casos denunciados. Doscientas treinta y tres. Piensa en esa cifra por un segundo. Es como si toda la población de un pueblo pequeño simplemente se esfumara en solo treinta días.
La capacidad de investigación está tan rebasada que esclarecer estos casos parece una misión imposible. Y aquí viene el análisis de café, pero con razón: el ombudsman señaló que este caos violento es, sin duda, una derivación de la corrupción que por años se coló entre las autoridades. Pero también hay que echarle un ojo al tejido social, que durante años prefirió mirar para otro lado, disimulando lo que sucedía. Ahora toca encauzar un cambio real, pero, ¿por dónde se empieza a reconstruir algo que está tan destrozado?
La pregunta del millón que lanzó el presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos es: ¿qué papel vamos a jugar frente a los delincuentes? Porque si no nos lo preguntamos en serio, prepárense para una segunda temporada de esta serie de terror que nadie pidió ver.
El parteaguas: pensando en la poscrisis que parece no llegar
Por su parte, Calderón Quevedo aportó otro dato que nos deja helados: en doce meses de esta carnicería, mil 782 personas han sido asesinadas. Su reflexión fue tan cruda como necesaria: “es necesario ir pensando qué vamos a hacer en la poscrisis, puesto que algún día esta situación va a terminar”. Suena a un mantra de autoayuda para un estado en shock, pero tiene razón. Alguno día esto terminará, y no podemos llegar a ese día sin un plan.
Las estadísticas pintan una realidad descarnada. Hasta antes de septiembre de 2024, el promedio era de treinta y cinco asesinatos por día. ¿Se imaginan? Treinta y cinco. En octubre del año pasado se llegó al pico de 182 homicidios dolosos en un solo mes. Aunque en agosto pasado la cifra ‘bajó’ a 120, poner esa palabra entre comillas es obligatorio. En cualquier otro lugar, 120 asesinatos en un mes declararía un estado de emergencia nacional. Aquí es ‘una mejora’.
Y por si alguien pensaba que solo se trata de violencia extrema, los delitos al patrimonio, como el robo de vehículos y a comercios, también forman parte de este paisaje desolador. Afectan la economía, la sensación de seguridad y, al final, la vida cotidiana de toda una sociedad que trata de seguir adelante en medio del caos.
Este es el Sinaloa de hoy. Un lugar donde las cifras no son números fríos, sino historias truncas, familias rotas y una sociedad que clama por un respiro. La pregunta que queda flotando en el aire, más allá de los presupuestos y las estrategias de seguridad, es: ¿cuándo podremos dejar de contar muertos y desaparecidos y empezar a contar soluciones?
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