El domingo, México e Inglaterra se enfrentan en el Estadio Azteca por un boleto a cuartos de final del Mundial. Para el Tricolor, es la oportunidad de romper una sequía de cuatro décadas sin alcanzar esa instancia.
La euforia crece tras cuatro victorias consecutivas sin recibir goles. Ningún rival ha podido vulnerar la defensa mexicana. Pero Inglaterra, subcampeón de las últimas dos Eurocopas, representa el mayor desafío.
Javier Aguirre, seleccionador mexicano, lo sabe: “Estás enfrentando a Inglaterra, el número 4 del mundo, campeón del mundo… Tendremos que hacer un partido casi perfecto”.
La fortaleza del Azteca
El apoyo del estadio es clave. Desde 1966, México solo ha perdido dos partidos oficiales en el Azteca. En sus tres mundiales como local, suma ocho triunfos y dos empates. En esta edición, tres victorias sin goles en contra.
“Hay muchas emociones, historias detrás”, dijo Aguirre, quien fue parte del equipo de 1986. “Creo que lo mejor está por venir”.
Las armas de México y la amenaza inglesa
Aguirre confía en el ataque con Julián Quiñones y Raúl Jiménez, y en la solidez defensiva para frenar a Harry Kane, máximo goleador del torneo con cinco tantos. El plan es tenerlo siempre vigilado.
“Kane es una figura mundial. Intentaremos que no esté cómodo, que tenga siempre a alguien encima”, explicó Aguirre. También destacó a Jude Bellingham y al técnico inglés Thomas Tuchel.
El mediocampista Gilberto Mora, de 17 años, podría ser una sorpresa.
¿Y si sí?
Las expectativas son moderadas, pero la ilusión crece. México ya rompió una racha de 40 años sin ganar en fase eliminatoria al vencer a Ecuador. Ahora, el Azteca vuelve a ser testigo de un partido que puede cambiar la historia.




