Sheinbaum pone en la picota la llamada “Ley Esposa”
Parece que en el Congreso de San Luis Potosí (y con ganas de replicar en Nuevo León) se les ocurrió la fórmula mágica para la paridad de género: la ya famosa “Ley Esposa”. Básicamente, es un pase directo para que las candidaturas a la gubernatura las encabecen mujeres en la próxima elección. Suena progresista, ¿no? Hasta que lees la letra chiquita y te das cuenta de que, en la práctica, muchos la ven como un atajo para postular a… sí, lo adivinaste: a las cónyuges de los gobernadores en turno. Un plot twist que ni el mejor guionista de telenovelas políticas.
Y entonces, entró en escena la presidenta Claudia Sheinbaum, en su ya tradicional conferencia mañanera, para darle una revisión con lupa y un toque de análisis jurídico bien necesario. Con la elegancia sarcástica de quien sabe que el tema es un campo minado, lanzó la pregunta del millón: ¿en serio hace falta esto?
El INE vs. la creatividad legislativa estatal
La mandataria federal, con la calma de quien tiene los datos, recordó a todo el mundo que el Instituto Nacional Electoral (INE) ya tiene un esquema de paridad para las candidaturas a gobernador. O sea, ya hay reglas del juego. Para el 2027, de las 17 gubernaturas en disputa, nueve serán para mujeres y ocho para hombres. Matemática simple: mayoría femenina asegurada. “Ha ayudado mucho a reconocer que las mujeres podemos gobernar”, sentenció, dejando claro que el sistema nacional, aunque imperfecto, ya está impulsando un cambio histórico y rompiendo estereotipos añejos.
Pero luego llegan las iniciativas estatales, con su afán de innovar (o de asegurar votos). Sheinbaum se puso filosófica: “¿Hay que analizar si esto de que sea una vez mujer y otra vez hombre realmente ayuda a las mujeres? No tengo claro que necesariamente sea así“. Traducción: obligar por ley la alternancia rígida puede ser un arma de doble filo. A veces, el discurso de la equidad es solo la fachada para esconder otros intereses políticos menos nobles. Un *side-eye* legislativo de manual.
El debate jurídico y la bomba de Morena
Para no quedarse en la pura opinión, la presidenta le pasó el balón al exministro Arturo Zaldívar, pidiéndole que analice si estas leyes son viables más allá de los berrinches partidistas. Y es que el tema está que arde. Luisa María Alcalde, la dirigente nacional de Morena, ya anunció que su partido prepara una acción de inconstitucionalidad contra la reforma potosina. Su argumento: forzar que solo mujeres compitan podría pisotear principios constitucionales. La ironía es deliciosa: el partido en el poder nacional, desafiando una ley que promueve (en teoría) la participación femenina, pero que huele a trampa dinástica.
Al final, Sheinbaum mandó un mensaje claro a los congresos estatales: revisen con lupa, chicos. No se trata de hacer leyes para el *clout* momentáneo o para salir en el trending topic. Se trata de si realmente empoderan a las mujeres o solo están reciclando viejas estructuras de poder con un nuevo nombre. Porque, seamos honestos, pasar de un “gobierno del esposo” a un “gobierno de la esposa” sin cambiar nada más, no es exactamente la revolución feminista que esperábamos.
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