La unidad no fue un eslogan, fue una sala llena
En un escenario que parecía sacado de una novela política, el senador Raúl Morón Orozco logró lo que muchos creían imposible: juntar en un mismo recinto a todos los sectores sociales de Michoacán. Y no solo eso, sino que se fueron con la mano en alto, comprometidos con su proyecto.
La Convención Michoacana “Diálogos por la Unidad, Voces Sociales y Legislativas” fue más que un evento de foto. Fue el termómetro que midió el respaldo real al legislador morenista. Ahí estaban: mujeres, jóvenes, educadores, médicos, sindicalistas, empresarios, productores del campo, comunidades indígenas, migrantes, deportistas, personas con discapacidad y la comunidad LGBTTTIQ+. Todos con un solo objetivo.
“Nuestro pueblo jugará un papel trascendental en la defensa de la justicia, la verdad y la soberanía nacional”, lanzó Morón desde el podio.
¿Qué se cocinó ahí?
No fue un mitin de aplausos vacíos. Cada representante de sector subió a exponer su visión de hacia dónde debe caminar el estado. El común denominador: paz y bienestar. Y en el centro de esa ecuación, el nombre de Raúl Morón como el hombre que —dicen— tiene la experiencia para enfrentar los retos que vienen.
Blindaje político de altura
El respaldo no fue simbólico. La lista de senadores que se subieron al barco parece el directorio de Morena en el Congreso: Gerardo Fernández Noroña, Armando Ayala, Mariela Gutiérrez, Sasil De León, Guadalupe Chavira, Margarita Valdéz, José Cruz, Oscar Cantón, Francisco Chíguil, Luis Salazar, José Álvarez, Aníbal Ostoa, Miguel Ángel Yunes, Homero Davis, Manuel Huerta, Simey Olvera y Raquel Bonilla. Y eso sin contar al vicecoordinador de Morena en Diputados, Alfonso Ramírez Cuéllar, y al histórico Leonel Godoy Rangel.
El mensaje final fue claro: respaldo total a la presidenta Claudia Sheinbaum, a la Cuarta Transformación, y un portazo firme a cualquier intento de injerencia extranjera.
“En México el poder es y lo ejerce el pueblo”, sentenció Morón, mientras la sala estallaba.
La política, como el teatro, tiene sus momentos de clímax. Esto, sin duda, fue uno de ellos.




