La confianza, ese bien escaso que los bancos no encuentran
Los números no mienten: el crecimiento económico va a paso de tortuga. Y desde sus torres de cristal, los banqueros miran con recelo. Su mensaje es claro: quieren soltar la llave del crédito, pero les falta confianza.
Emilio Romano, de la ABM, lo dijo sin rodeos:
“la inversión es confianza , y la confianza se gana con reglas claras, estabilidad y seguridad”.
Traducción: el discurso oficial de que ‘ya viene’ no basta. Necesitan hechos. Coinciden en que el primer año de un nuevo gobierno suele ser flojo, pero eso ya pasó. Ahora piden acciones concretas.
Lo que realmente preocupa a quienes tienen el dinero
La lista de pendientes es conocida, pero no por eso menos urgente. Mejorar la infraestructura física (carreteras, puertos) y la seguridad pública. Pero sobre todo, clarificar las reglas del juego.
Alejandro Valenzuela (Banco Azteca) apunta a la eficiencia del gasto público: hospitales y educación. Manuel Romo (Banamex) va directo al hueso: las reformas judiciales en curso están sembrando dudas entre los que podrían invertir.
Es el eterno problema mexicano: un entorno legal que cambia según sopla el viento político. ¿Cómo arriesgar capital a largo plazo así?
Marcos Ramírez (Banorte) ve potencial, pero condicionado. Felipe García Ascencio (Santander) confirma el interés extranjero, pero reclama más apoyo a proyectos locales.
La nota esperanzadora –con un dejo de escepticismo– la pone Tamara Caballero (Multiva). Dice ver “un movimiento real” por primera vez en años para mejorar las condiciones.
Su pronóstico conjunto es un parteaguas: si hay reglas claras, seguridad jurídica y financiamiento, podríamos ver una recuperación real… para 2026. Nos dan un plazo de dos años. El reloj ya está corriendo.
La pelota, señores funcionarios, está en su cancha. Los dueños del capital han hablado.




