Nacional
Manifestantes derriban vallas de Palacio Nacional en protesta
La furia ciudadana desborda los operativos de seguridad en el corazón del poder, en una jornada de tensión y enfrentamientos.
El día que las vallas cayeron (y el espectáculo comenzó)
Parece que las vallas metálicas que custodian Palacio Nacional no estaban hechas para soportar una hora de patadas y golpes. Qué decepción, ¿verdad? En un despliegue de paciencia y determinación digno de mejor causa, un grupo de manifestantes y algunos entusiastas encapuchados lograron lo impensable: quitarlas. Su amenaza de dar un portazo al recinto le añadió ese toque dramático que tanto disfrutamos en nuestras protestas nacionales. Por supuesto, el lugar no estaba del todo desprotegido; solo había cientos de elementos de seguridad custodiándolo. Un detalle menor.
Todo comenzó a las 13 horas de este glorioso sábado 15 de noviembre. Ciudadanos, enfurecidos por la violencia endémica que azota al país y clamando justicia por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, decidieron que el Zócalo era el lugar perfecto para un enfrentamiento. Y vaya si lo consiguieron. Tras derribar las vallas, recibieron la respuesta habitual de nuestro querido Estado: una dosis generosa de represión y violencia. Porque nada calma el descontento popular como una buena paliza.
Un baile de gases y piedras en el corazón de la capital
Durante media hora, la explanada del Zócalo Capitalino se convirtió en el escenario de un ballet poco convencional. Por un lado, la policía, con su coreografía de golpes y empujones. Por el otro, los manifestantes, tratando de aproximarse al sagrado recinto legislativo con la noble intención de derribar sus puertas. Su objetivo: ingresar por primera vez para tener una conversación sincera con el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Quién no ha soñado con eso.
Mientras tanto, el ambiente se enriquecía con los aromas de los gases lacrimógenos y el sonido de las piedras contra los escudos. En esta feria de la confrontación, el personal del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) se dedicaba a auxiliar a los jóvenes heridos. Una ironía sublime: los mismos que representan al sistema, curando las heridas infligidas por el sistema. Para rematar el cuadro, mujeres regalaban agua a los manifestantes intoxicados por los gases. Un gesto de solidaridad humana que contrastaba maravillosamente con el caos institucional, todo ello en el marco de una manifestación en contra del gobierno de Morena.
La respuesta de las autoridades: ¿Sorprendidos? Nosotros tampoco
A los pocos minutos de que las vallas mordieran el polvo, los granaderos decidieron que era el momento de pasar a la acción. Con la sutileza de un elefante en una cacharrería, comenzaron a golpear y reprimir a diestro y siniestro. Armados con sus escudos y, al parecer, con una buena provisión de piedras, se lanzaron contra los jóvenes congregados en la plaza principal. El resultado, predecible como un final de telenovela: heridos que requirieron la asistencia de médicos solidarios y del mismo ERUM. Una verdadera muestra de coordinación institucional en la que unos golpean y otros curan. Eficiencia pura.
Este episodio no es más que el reflejo de un malestar social que hierve a fuego lento, una demostración palpable de la profunda fractura entre la ciudadanía y sus gobernantes. La crisis de seguridad y la impunidad son el caldo de cultivo perfecto para estas explosiones de rabia, donde el símbolo del poder político se convierte en el blanco de la frustración colectiva. La pregunta que flota en el aire, entre el humo de los gases y los gritos, es cuántas vallas más tendrán que caer antes de que alguien, al otro lado del muro, decida escuchar de verdad.
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Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
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Nacional
Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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