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Rubio descarta enviar tropas a México para combatir el narco

El secretario de Estado estadounidense aclara la estrategia de su país frente al crimen organizado, destacando la colaboración sin intervención militar.

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La postura de EE.UU. sobre el narco en México, sin filtros

En un giro que nadie se esperaba (o quizá todos), el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, salió a aclarar las cosas con la delicadeza de un elefante en una cacharrería. Básicamente, dijo que Estados Unidos no tiene en sus planes invadir México con sus tropas para luchar contra los cárteles de la droga. Vaya, qué alivio, ¿no? Pero, acto seguido, soltó la bomba: hay zonas enteras de nuestro querido México que, según él, están “controladas” por el narco, una fuerza que describe como “más poderosa que las fuerzas del orden locales e incluso que las nacionales”. O sea, nos tiró el típico ‘no voy a meterme, pero tu casa está hecha un desastre’. Gracias, tío.

Todo esto pasó en el Aeropuerto Internacional de Hamilton, en Canadá, donde los líderes del G7 se reunieron para, supongo, resolver los problemas del mundo entre canapés. Ahí, le preguntaron sobre el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Alberto Manzo, un crimen que ocurrió el 1 de noviembre, en plena celebración del Día de Muertos. Porque, claro, los cárteles no respetan ni las tradiciones más mexas. La respuesta de Rubio fue un clásico manual de diplomacia gringa: “Estamos dispuestos a brindarles toda la ayuda que necesiten. Obviamente, no quieren que tomemos medidas, no vamos a tomar medidas unilaterales ni enviar fuerzas estadounidenses a México”. Traducción: ‘No vamos a ser los malos de la película… por ahora’. Pero luego añadió la letra pequeña: pueden ayudar con equipo, capacitación, e intercambio de inteligencia, siempre y cuando México lo pida. O sea, el clásico ‘si necesitas algo, me lo dices, pero no voy a adivinar tu mente’.

La retórica de la ‘guerra contra el narco’ se intensifica

Rubio no se mordió la lengua y defendió la designación de los cárteles como organizaciones terroristas extranjeras, una etiqueta puesta por el presidente Donald Trump. Según él, que estos grupos no tengan una motivación ideológica no los exime de ser terroristas. “No hace falta ser ideológico para ser terrorista”, declaró, en un tono que recuerda a esos debates filosóficos que tienes a las 3 de la mañana después de demasiados tacos. Y remató con que los cárteles tienen “más armas, mejor entrenamiento, mejor inteligencia y más capacidades que los Estados nación”. Básicamente, nos pintó un escenario post-apocalíptico donde los narcos son los nuevos jefes del mundo. ¿Alguien más está pensando en ‘Mad Max’ pero con narcocorridos de fondo?

Para darle más dramatismo a su relato, citó el caso de Ecuador, donde los cárteles “amenazan al Estado ecuatoriano”. Y, volviendo a México, insistió en que “hay zonas del país que, francamente, están controladas por estos cárteles”. O sea, según esta lógica, podríamos tener ‘narco-estados’ dentro del país, un concepto que suena más a temporada nueva de una serie de Netflix que a la realidad. Pero, hey, quién somos nosotros para cuestionar.

Calificó a los cárteles como “el problema endémico más grave en la región”, y subió la apuesta al llamarlos no solo organizaciones criminales, sino organizaciones terroristas que “amenazan la viabilidad y las capacidades de los Estados nación”. Suena serio, ¿verdad? Como si estuviéramos a un paso de que esto se convierta en el próximo ‘plot’ de una película de acción.

La cooperación bilateral: ¿un rayo de esperanza o pura retórica?

Pero no todo es pesimismo y doomscrolling en esta historia. Rubio también destacó que el nivel de cooperación entre Estados Unidos y México es “el más alto de la historia”, y que está creciendo. Dijo que tienen una “excelente relación” y que han logrado “avances increíbles” en los primeros 10 meses del año. Entre esos logros, mencionó que las extradiciones se están haciendo “más rápido que nunca”. O sea, parece que algo se está moviendo, aunque reconoció que es un problema de larga data y que “tomará tiempo ver progresos tangibles”. En otras palabras, no esperen un final feliz para mañana.

En resumen, el mensaje de Rubio fue una mezcla de ‘estamos aquí para ayudar, pero no vamos a invadir’ y ‘la situación está fea, pero estamos colaborando’. Un baile diplomático que deja más preguntas que respuestas. ¿Realmente esta cooperación será suficiente para frenar el poder de los cárteles? ¿O solo es otro capítulo en la interminable guerra contra el narcotráfico?

Si este drama geopolítico te tiene en ascuas, comparte este artículo en tus redes sociales y explora más contenido relacionado con la seguridad y las relaciones internacionales en nuestro sitio. Porque, seamos honestos, esto es más intrigante que el final de tu serie favorita.

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Trump dice que seguirá en contacto con Machado

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.

Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.

Los detalles del encuentro entre Trump y Machado

“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.

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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos

El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.

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La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre

Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.

Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?

Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.

Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.

El despliegue oficial ante lo inevitable

No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.

La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.

Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.

Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.

Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.

¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.

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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire

El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?

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La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby

Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.

“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.

Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.

Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.

El eterno ‘tal vez’ de la visita papal

La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:

“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.

O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.

El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.

Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.

¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.

¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.

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