Nacional
La épica batalla contra el agua y las cifras millonarias
Mientras las aguas bajan, los números suben. Un recuento de la “eficacia récord” en la atención a damnificados.
La gesta heroica de los brigadistas y las estadísticas impecables
En un despliegue de eficiencia que hubiera dejado pálido al mismísimo Noé, la titular de la Secretaría de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, se presentó en la conferencia mañanera para anunciar que, tras más de un mes de las inundaciones, por fin tienen casi todas las cifras contabilizadas. Qué alivio, porque lo urgente, claramente, es tener una hoja de Excel impecable.
Con la solemnidad de un general reportando bajas en una guerra, detalló el ejército desplegado: 960 brigadas con 4 mil 804 brigadistas que, armados seguramente con tablas de madera y formularios, lograron censar 3 mil 254 localidades y 104 mil 417 viviendas. Uno se imagina la escena: el agua llega al cuello, y un funcionario pregunta “¿daño menor, medio o mayor?” con la calma de un barista tomando un pedido.
La señora Montiel, con una cara de “lo hicimos otra vez, equipo”, aseguró que el tiempo de atención fue “récord” para la dimensión del fenómeno. Claro, porque cuando se trata de desalojar agua de ciudades enteras, lo que realmente importa es batir un récord, no tanto que la gente pueda volver a su vida normal. Se precisó, por si alguien lo dudaba, que la afectación llegó a 348 mil personas. Nada, una nimiedad.
Los daños, categorizados con precisión suiza
Y aquí viene lo mejor: la meticulosa clasificación de la desgracia ajena. No es que una casa se haya inundado, no. Hay que ponerle etiquetas. Así tenemos: 20 mil 286 viviendas con daño menor (digamos, un charco en la sala), 23 mil 332 con daño medio (el sofá flotando como un barco de juguete), 31 mil 12 con daño mayor (la familia vive en el techo) y 18 mil 302 con pérdida total (adiós, recuerdos y esfuerzo de toda una vida). Pero ojo, todo perfectamente contabilizado, que es lo que verdaderamente vale.
Montiel, en un arranque de sensibilidad social, destacó que 20 mil 486 de los afectados son parte de un pueblo indígena, lo que “incrementó la complejidad de la atención”. Traducción: llegar a esas zonas debe ser un fastidio logístico mayúsculo. La región serrana de Hidalgo, Veracruz, Puebla y San Luis Potosí no se iba a ayudar sola, ¿verdad?
El coro de gobernadores agradecidos
Para darle un toque de veracidad al asunto, se conectó el coro de gobernadores agradecidos. Desde Puebla, Alejandro Armenta; desde Querétaro, Mauricio Kuri; y desde Veracruz, Rocío Nahle, corearon las alabanzas al Gobierno federal. Por San Luis Potosí y Hidalgo enviaron a sus secretarios, porque supuestamente los gobernadores estaban… ocupados. Todos, cómo no, muy agradecidos por los apoyos a las personas damnificadas. Qué bonito es ver la unidad partidista en medio de la tragedia.
Y entonces, llegó el momento cumbre. La presidenta Claudia Sheinbaum, con ese aire de “se los dije” que la caracteriza, soltó la bomba para “todos aquellos que decían que no había Fonden“. Ah, los malvados críticos que se atreven a preguntar por el dinero. Les calló la boca con la modesta suma de 7 mil 426 millones de pesos distribuidos a 104 mil familias. Una ganga, si lo piensas.
Y remató con la joya de la corona: “El domingo se termina esta etapa y ya prácticamente todas las comunidades han regresado a su vida normal”. Maravilloso. Uno casi puede ver a las familias sacando los muebles podridos y reconstruyendo sus casas con una sonrisa, felices de que en Palacio Nacional hayan cerrado el expediente con tanta eficacia. Problema resuelto, siguiente tema. ¿Alguien ha visto el pronóstico del tiempo para la próxima temporada?
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Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
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Nacional
Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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