Nacional
El amparo se reforma entre acusaciones y batallas políticas
Una polémica modificación judicial divide al Congreso, prometiendo justicia para todos y generando acusaciones de un cambio de reglas a conveniencia.
La Justicia, ese estorbo, se renueva (con sabor a venganza)
Parece que el amparo, ese viejo y querido recurso legal que tantos dolores de cabeza ha dado al poder, está en el quirófano legislativo. Y, oh sorpresa, los cirujanos de Morena y sus compinches del PVEM y el PT han decidido que lo mejor es una lobotomía. Con una contundencia que solo da una mayoría abrumadora, 345 votos a favor aprobaron en lo general la reforma a la Ley de Amparo, mientras la oposición, con el PAN, PRI y Movimiento Ciudadano a la cabeza, sumaban 131 votos en contra y tres almas valientes (o indecisas) se abstuvieron, probablemente calculando el costo político en redes sociales. Y esto es solo el aperitivo, porque ahora viene el banquete de las 307 reservas para discutir. Porque, ¿qué es una reforma crucial sin cientos de enmiendas para alargar la tortura?
La joya de la corona de esta modificación judicial es la incorporación del interés legítimo. Suena bien, ¿verdad? ¿Quién podría oponerse a algo “legítimo”? Pues bien, este concepto, que puede ser individual o colectivo, viene con la jugosa ventaja de que ya no será necesario que la lesión sea “actual” ni que el beneficio del amparo sea “directo”. En otras palabras, se amplía la posibilidad de pelear por derechos de una manera más… flexible. O, como diría un crítico mordaz, se abre la puerta para que cualquier malestar abstracto se convierta en un litigio. ¡Bienvenidos al paraíso de los abogados! Mientras tanto, para el cobro de contribuciones y los temidos créditos fiscales, el Estado se pone firme: solo podrás pedir amparo cuando esté la convocatoria de remate sobre la mesa. Es decir, cuando ya casi te hayan desalojado de tu casa. Un detalle menor, sin duda.
El espectáculo democrático: mociones al aire y batallas dialécticas
Antes de la fiesta principal, la oposición intentó, con la desesperación de quien ve cerrarse la puerta, presentar mociones suspensivas. Una del PAN, otra del PRI y dos de Movimiento Ciudadano. Todas fueron barridas con elegancia y una votación a mano alzada por la coalición gobernante. Porque, ¿para qué perder el tiempo con debates tediosos cuando tienes los números para imponer tu voluntad? La eficiencia por encima de todo, incluso por encima de la discusión.
Y entonces llegó el momento de los discursos, ese espacio donde la hipocresía y la retórica se dan la mano. El diputado Germán Martínez Cázares del PAN soltó la bomba. Con una sonrisa de “¿en serio se creen eso?”, señaló la ironía suprema: los mismos que ahora dicen querer quitar el amparo a los “poderosos” son los que en su día tramitaron el amparo “más costoso” contra el Fobaproa, ese “robo más grande de México desde la colonia”, según las palabras que tanto le gustan al presidente. Afirmó que ese amparo cuantioso lo llevó el despacho Arámburu-Saldívar y Asociados, y que como pasante trabajaba la hija de Loretta Ortiz. “Desvergonzados al carajo”, rugió, culminando con un “al diablo con su amparo” que seguramente resonó en los pasillos como un grito de guerra. Nada como un poco de teatro legislativo para animar la tarde.
Por su parte, Rubén Moreira, coordinador del PRI (sí, el mismo partido que durante décadas moldeó el sistema a su antojo), anunció que su bancada votaría en contra porque la reforma es “inconstitucional“. Advirtió, con el dramatismo de un profeta del apocalipsis, que es “un paso más a la dictadura” y a la “destrucción del Estado de derecho“. Claro, porque cuando ellos estaban en el poder, el Estado de derecho era una roca inquebrantable. Ahora, desde la oposición, lo ven convertirse en arena. La ironía es tan densa que se podría cortar con un cuchillo.
En la otra esquina del ring, Reginaldo Sandoval, coordinador del PT, salió a defender la jugada. Aseguró, con la convicción de quien repite un mantra, que las modificaciones propuestas buscan fortalecer el acceso a la justicia. Habló de digitalización, reducción de cargas procesales y armonización de expedientes. Todo muy moderno y progresista. Pero el mensaje de fondo era claro: “Ya no será posible detener facultades esenciales del Estado con amparos exprés“. O, traducido al lenguaje común, se les acaba la fiesta a quienes usaban los resquicios legales para evadir a Hacienda o proteger recursos de dudosa procedencia. O al menos, esa es la teoría oficial. Porque uno se pregunta si, en la práctica, este fortalecimiento del Estado no vendrá también con una mordaza para el ciudadano de a pie que intente enfrentarse a la bestia burocrática.
En el fondo, este forcejeo por el amparo es la lucha eterna por el control del sistema judicial. Unos lo visten de democratización y justicia para el pueblo; otros, de un ataque directo a los contrapesos y las libertades. La verdad, como casi siempre, probablemente esté en un punto intermedio, perdido entre los eslóganes y las acusaciones. Lo único seguro es que el mapa de la justicia en México está cambiando, y los bandos ya están tomando posiciones para la batalla legal que se avecina.
¿Listo para ser testigo de cómo se redefine el acceso a la justicia en el país? Comparte este análisis en tus redes sociales y mantente al tanto de las siguientes jugadas en este tablero político-legal. Explora más contenido sobre las transformaciones del sistema judicial mexicano.
Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.
Nacional
Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.
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