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Internacional

Macron anuncia compromiso de 26 países con fuerzas de seguridad para Ucrania

Un pacto de 26 naciones se alista para blindar a Ucrania cuando cese el fuego, en un movimiento estratégico sin precedentes.

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Un Ejército de ‘Alivio’ Post-Apocalíptico: Porque la Paz Necesita Guardaespaldas

Imaginen esto: la guerra en Ucrania termina. El polvo se asienta, los memes de los tanques abandonados inundan TikTok y, en medio de ese paisaje post-apocalíptico, aparece un escuadrón internacional de naciones como si fuera los Vengadores, pero con menos lycra y más acuerdos bilaterales. Eso es básicamente lo que el presidente francés, Emmanuel Macron, acaba de soltar en una de esas reuniones de alto nivel que huelen a café caro y desesperación geopolítica.

El jueves, en París, la llamada ‘coalición de los dispuestos‘ (un nombre que suena más a grupo de amigos indecisos sobre qué película ver que a una alianza militar) se juntó. De los 35 países presentes, 26 levantaron la mano y prometieron desplegar tropas o mantener una presencia en Ucrania una vez que se firme un alto el fuego. Básicamente, se ofrecieron a ser los guardaespaldas del país cuando la fiesta (o más bien, la pesadilla) acabe. No es para librar una guerra contra Rusia, aclara Macron con la seriedad de quien explica las reglas de un juego de mesa complicado, sino para “prevenir cualquier nueva agresión importante”. O sea, para que Vladímir Putin no se le ocurra dar una segunda vuelta.

El Apoyo Gringo: El Plot Twist que Todos Esperábamos

La trama se pone jugosa porque, seamos honestos, en cualquier peli de acción moderna, sin el respaldo de Estados Unidos, el plan se cae como un castillo de naipes. Pues aquí no fue la excepción. Macron y el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, salieron a asegurar que Washington está en el bus. Sí, el mismo Estados Unidos que ha tenido más cambios de humor sobre este tema que nosotros eligiendo un filtro para Instagram.

Zelenskyy, con esa cara de haber dormido tres horas en los últimos dos años, agradeció el gesto pero admitió que los detalles del formato aún son un misterio. “No estoy listo para decirles en detalle”, confesó, lo que en lenguaje millennial se traduce como: “El moodboard está en proceso, chiques”. Macron, por su parte, fue más directo: “El trabajo de planificación se finalizará con Estados Unidos”. Traducción: sin la chequera y el poderío militar yankee, esto es un grupo de WhatsApp con muchas aspiraciones.

El primer ministro británico, Keir Starmer, y Macron han sido claros: cualquier fuerza europea de ‘reaseguro’ necesita la bendición de la Casa Blanca. Por eso, después de su reunión, los mandatarios europeos hicieron la llamada obligatoria a Donald Trump. Porque, al final del día, en la geopolítica del siglo XXI, todo se reduce a una llamada en conferencia que seguramente tuvo problemas de audio.

Según los reports, Trump soltó su sermón habitual: hay que ejercer presión económica sobre Rusia y, de paso, sobre China. El dato de que Rusia recibió 1.100 millones de euros en ventas de combustible de la UE en un año fue su *mic drop* moment. Básicamente, un recordatorio de que Europa ha estado financiando indirectamente la guerra con sus compras de petróleo y gas rusos. Awkward.

Putin, las Sanciones y la Fiesta a la que Nadie Quiere Ir

Mientras tanto, el gobierno alemán, a través de su portavoz Stefan Kornelius, soltó la advertencia de rigor: si Rusia sigue jugando a la PlayStation con el tiempo, Europa apretará los tornillos de las sanciones europeas. Porque nada dice “cesen y desistan” como un paquete de sanciones económicas bien diseñado.

Zelenskyy, por su parte, insistió en que se necesita una reunión con Putin. “No es una cuestión de deseo, es una cuestión de necesidad”, declaró, con la resignación de quien pide hablar con el gerente de un restaurante porque le llegó la comida fría. El problema es que, según él, Rusia hace todo lo posible para posponerlo. Al otro lado, Putin, desde su aislamiento pero con el respaldo de su BFF China, dijo creer que “si prevalece el sentido común, es posible acordar una opción aceptable”. Claro, porque el sentido común y la guerra suelen ir de la mano.

En un giro argumental, Estados Unidos ha empezado a enviar señales positivas sobre su disposición a apoyar garantías de seguridad para Ucrania que se parezcan al mandato de defensa colectiva de la OTAN. Esto, en cristiano, significa que Ucrania podría obtener un paraguas de seguridad casi tan bueno como el de los miembros de la Alianza, pero sin la membresía formal. Algo es algo.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, pidió al mundo que “no sea ingenuo sobre Rusia” y advirtió sobre planes rusos para atacar a otros países europeos. “Tenemos que asegurarnos de que nuestra disuasión sea tal que nunca lo intenten, sabiendo que nuestra reacción será devastadora”, sentenció. Básicamente, el mensaje es: “No nos hagan enojar, porque tenemos más botones rojos de los que creen”.

Mientras los líderes hablan, en el terreno la cosa sigue caliente. Rusia lanzó 112 drones de ataque y señuelo sobre Ucrania durante la noche del jueves. Las defensas aéreas ucranianas, en modo heroico, interceptaron o bloquearon 84. Porque incluso en medio de las conversaciones de paz, la guerra no da tregua. Y, como gesto final de esta novela diplomática, Rusia anunció que expulsaba a un diplomático estonio. Porque en la geopolítica, un ‘yo te expulso, tú me expulsas’ es el nuevo ‘hola, ¿cómo estás?’.

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Macron dice que 26 países prometen tropas como fuerza de seguridad para Ucrania al terminar guerra

Internacional

La UE prioriza el gasto militar en su paquete de ayuda a Ucrania

La UE destina 60.000 millones de euros a defensa ucraniana, condicionando el apoyo a reformas democráticas y lucha anticorrupción.

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La UE prioriza el gasto militar en su paquete de ayuda a Ucrania

Bruselas ha desvelado los detalles de un plan financiero masivo para sostener a Ucrania durante los próximos años. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó este miércoles que la mayor parte de un nuevo programa de préstamos por valor de 90.000 millones de euros se destinará directamente a necesidades militares y defensivas.

El desglose es claro: 60.000 millones de euros (unos 70.000 millones de dólares) irán a apoyo militar, mientras que los 30.000 millones restantes se dedicarán a ayuda presupuestaria para estabilizar la economía ucraniana. Esto no es casualidad.

“Todos queremos la paz para Ucrania, y para eso Ucrania debe estar en una posición de fuerza”, declaró Von der Leyen al explicar la lógica detrás del gasto.

La estrategia europea se basa en una premisa simple pero costosa: la paz negociada solo llega desde una posición de fortaleza. Y construir esa fortaleza requiere armamento, equipamiento y una base industrial defensiva integrada con Europa.

Un paquete condicionado por reformas y contexto financiero

Pero el dinero no llega sin condiciones. Von der Leyen fue tajante:

“Estas condiciones no son negociables para ningún apoyo financiero”.

Ucrania debe emprender reformas democráticas profundas, con especial énfasis en el estado de derecho y la lucha contra la corrupción. Este punto es especialmente delicado dado el historial del país y las recientes tensiones internas, incluida la dimisión del jefe de gabinete presidencial Andrii Yermak tras una investigación anticorrupción.

El contexto financiero es apremiante. El Fondo Monetario Internacional estima que Ucrania necesitará unos 137.000 millones de euros entre 2026 y 2027. El paquete europeo cubre gran parte, pero no todo. La UE espera que otros aliados como Reino Unido, Canadá, Japón y Noruega ayuden a cerrar esa brecha, mientras el FMI prepara su propio préstamo multimillonario para el próximo mes.

El calendario es ajustado. La Comisión quiere que los fondos empiecen a fluir en abril, pero antes necesita el visto bueno de los países miembros y del Parlamento Europeo. Una vez aprobado, el dinero militar se usará principalmente para comprar equipos dentro del área económica europea (UE y países como Noruega), aunque se dejará una puerta abierta a adquisiciones fuera si resultan más efectivas.

Hay otro mecanismo interesante: en algunos casos, parte del dinero podría canalizarse a través de un esquema de la OTAN para que aliados europeos y Canadá compren armamento estadounidense y lo donen directamente a Kiev. Es un guiño a la interoperabilidad transatlántica.

La conclusión es clara: Europa está haciendo una apuesta estratégica a largo plazo. No se trata solo de mantener a Ucrania a flote económicamente, sino de fortalecer su capacidad defensiva mientras la ancla institucionalmente al bloque mediante reformas y una integración más profunda en su base industrial militar.
El mensaje subyacente para Moscú es tan económico como político: la UE está dispuesta a sostener este esfuerzo durante años, vinculando la reconstrucción futura al pago de reparaciones por parte de Rusia una vez finalice el conflicto.


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Internacional

Trump ordena a somalíes con TPS abandonar EE.UU. en marzo

La administración Trump cancela la protección a cientos de somalíes, en una medida que intensifica su agenda de deportación y genera protestas.

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¡Temporal significa temporal! (Excepto cuando no)

Ah, la poesía burocrática. “La temporalidad significa temporalidad”, declaró con la solemnidad de un oráculo la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. Qué frase tan profunda, tan filosófica. Casi tan profunda como el compromiso de esta administración con la coherencia. Porque, claro, cuando se trata de poner “a los estadounidenses primero”, ¿qué mejor manera que darle un ultimátum a 705 personas en un país de 330 millones? Una verdadera operación de seguridad nacional.

El gobierno del presidente Donald Trump anunció que pondrá fin al Estatus de Protección Temporal (TPS) para inmigrantes de Somalia. Sí, otra joya más en la corona de su agenda de deportación masiva. Porque nada dice “América First” como desestabilizar las vidas de cientos de personas que son, atención al dato, un “pequeño subconjunto” entre casi 1.3 millones de inmigrantes con TPS. Prioridades, ¿verdad?

Los somalíes afectados deben abandonar Estados Unidos antes del 17 de marzo, cuando expiren las protecciones existentes, extendidas por última vez por el expresidente Joe Biden.

Marzo. Una fecha límite perfecta. No muy lejana para causar pánico inmediato, pero lo suficientemente próxima para que planificar tu vida o tu huida sea un deporte extremo. Y todo esto ocurre mientras Minneapolis —hogar de una gran comunidad somalí— hierve por el asesinato de una manifestante a manos de un agente del ICE. Pura casualidad, sin duda.

La “mejoría” somalí y otras ficciones legales

El Departamento de Seguridad Nacional justifica la medida con un argumento que haría sonrojar a un novelista barato: las circunstancias en Somalia “han mejorado hasta el punto” de que ya no cumple los requisitos para el TPS. Me pregunto qué métricas usan para medir esa “mejoría”. ¿Menos balas por metro cuadrado? ¿Sequías ligeramente más cortas? Porque el pequeño detalle es que Somalia sigue siendo una de las naciones más pobres del mundo, asediada por décadas de conflicto crónico y desastres naturales.

Pero no me crean a mí. Crean al propio informe del Congreso de 2025, que señala que los somalíes habían recibido más de dos docenas de extensiones debido a la perpetua “inseguridad y el conflicto armado en curso que presentan serias amenazas para la seguridad”. ¿Serias amenazas? Bah, minucias. Probablemente solo sean exageraciones de quienes no entienden que “temporal” es un concepto flexible… hasta que a alguien se le antoja que ya no lo es.

Y aquí entra el toque personal del expresidente. Trump ha dirigido una retórica particularmente creativa contra los inmigrantes somalíes. Los ha acusado de defraudar programas federales y, en diciembre, soltó esta perla:

Dijo que no quería somalíes en Estados Unidos, afirmando que “vienen del infierno” y “no contribuyen en nada”.

Vienen del infierno. Una descripción geopolítica impecable. Sin distinciones entre ciudadanos y no ciudadanos, porque ¿para qué complicarse con detalles legales cuando tienes un buen eslogan?

La obsesión personal convertida en política pública

El capricho no termina ahí. Trump ha tenido palabras especialmente cariñosas para la representante Ilhan Omar, demócrata de Minnesota que emigró de Somalia siendo niña y es, oh sorpresa, ciudadana estadounidense. El mandatario ha sugerido repetidamente su deportación (genial idea, deportar a una congresista electa) y en un arrebato otoñal la llamó “basura”. Clase y elegancia desde la Oficina Oval.

Omar, quien ha criticado abiertamente el despliegue del ICE en Minneapolis, ha calificado esta fijación como “espeluznante e malsana”. Y uno piensa: ¿será que toda esta movida contra el TPS somalí es política pública meticulosa o simplemente el rencor personal escalado a nivel federal? Nunca lo sabremos… aunque las pistas apuntan fuerte a lo segundo.

El Congreso estableció el programa TPS en 1990 para ayudar a personas huyendo de condiciones inestables y amenazantes. Somalia recibió la designación en 1991 bajo George H.W. Bush debido a una guerra civil. Se ha extendido durante décadas porque —sorpresa— las condiciones inestables y amenazantes persistían. Hasta ahora, aparentemente.

Así que ahí están: cientos de personas atrapadas entre la retórica incendiaria de un expresidente obsesionado, una secretaria que repite eslóganes como mantras y un país de origen al que, según los papeles oficiales, ya no le pasa nada suficientemente malo como para merecer compasión.

Todo muy temporal. Todo muy absurdo.


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Internacional

Protestas y demanda judicial contra redadas de ICE en Minnesota

Estudiantes y activistas enfrentan redadas migratorias en Minneapolis, mientras autoridades estatales presentan demandas para detener las operaciones federales.

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Tensión en Minneapolis por despliegue masivo de agentes migratorios

Las calles de Minneapolis se llenaron de tensión y gas lacrimógeno este martes. Agentes federales lanzaron gases y rociaron irritante contra activistas que protestaban cerca del lugar donde Renee Good fue fatalmente baleada la semana pasada por un agente de inmigración. Escenas caóticas se vivieron mientras un hombre se frotaba los ojos con nieve, gritando pidiendo ayuda, y agentes en un Jeep sin identificación rociaban el irritante naranja antes de alejarse.

“¿Quién no tiene silbato?”, gritó un hombre con una bolsa de ellos.

La protesta no fue aislada. En Brooklyn Park, estudiantes abandonaron sus aulas en solidaridad con el movimiento contra las operaciones migratorias, siguiendo el ejemplo de alumnos en otras partes del país. Este despliegue ocurre mientras Minnesota se convierte en el epicentro de lo que ICE describe como su mayor operación hasta la fecha, con más de 2,000 agentes enviados al estado.

La batalla legal se intensifica

Minnesota no se queda de brazos cruzados. El estado, junto con las ciudades de Minneapolis y St. Paul, presentaron una demanda contra el gobierno federal el lunes, buscando detener o limitar lo que califican como una “invasión federal” a las Ciudades Gemelas.

“Esto es, en esencia, una invasión federal de las Ciudades Gemelas en Minnesota, y debe detenerse”, afirmó el fiscal general del estado, Keith Ellison.

La demanda argumenta que el Departamento de Seguridad Nacional está violando protecciones constitucionales al enfocarse específicamente en un estado progresista que favorece a los demócratres. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, fue contundente al describir el impacto:

“Lo que estamos viendo son miles —en plural— miles de agentes federales entrando en nuestra ciudad. Y, sí, están teniendo un impacto tremendo en la vida cotidiana”.

Mientras tanto, Brita Anderson, quien vive cerca y acudió a apoyar a amigos del vecindario, expresó su indignación al ver a agentes con equipo táctico completo:

“Sentí que la única razón por la que vendrían aquí es para acosar a la gente”, señaló Anderson.

Respuestas políticas y movilización nacional

La muerte de Renee Good —una madre de tres hijos de 37 años— ha desatado decenas de protestas y vigilias por todo Estados Unidos. Su caso simboliza la creciente tensión entre comunidades locales y las políticas migratorias federales.

El Departamento de Seguridad Nacional reporta más de 2,000 arrestos en Minnesota desde principios de diciembre y promete no retroceder. Tricia McLaughlin, portavoz del departamento, respondió a la demanda acusando a las autoridades estatales:

“El trabajo del presidente Trump es proteger al pueblo estadounidense y hacer cumplir la ley, sin importar quién sea su alcalde, gobernador o fiscal general del estado”.

Pero las críticas continúan. El gobierno federal defiende al agente que disparó contra Good argumentando defensa propia —una versión cuestionada por Frey, el gobernador Tim Walz y otros basándose en videos de la confrontación.

La reacción política se extiende más allá de Minnesota. En Massachusetts, dos legisladores demócratas anunciaron un proyecto de ley para facilitar demandas contra agentes federales acusados de violar derechos civiles —aunque tiene pocas probabilidades en un Congreso controlado por republicanos. En Wisconsin, la vicegobernadora Sara Rodríguez propuso prohibir operativos migratorios cerca de escuelas, hospitales e iglesias.

Lo que viene: Un tribunal federal deberá decidir si suspende las operaciones mientras continúan las protestas. La comunidad observa si la presión legal y social puede cambiar el curso de lo que muchos residentes ven como una presencia militarizada desproporcionada en sus barrios.

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