La tierra tenía sed… y se sirvió 10 mil litros
En un giro argumental que ni el mejor guionista de telenovelas pudo prever, un socavón decidió que hoy era un buen día para almorzarse una pipa de agua en plena Calzada Ignacio Zaragoza. Sí, justo ahí, en los carriles centrales, donde el asfalto parece tener más agujeros que el argumento de una película de superheroes.
El rescate más burocrático del año
La pipa, que llevaba 10 mil litros de agua (suficientes para llenar la alberca de las excusas del gobierno), quedó atorada en su eje trasero, como si la tierra le hubiera puesto una trampa para osos. Llegaron Protección Civil, la policía, y probablemente hasta el tío de alguien con una pala, porque en esta ciudad hasta los socavones tienen cola que les pisen.
Cerramos dos de tres carriles centrales (porque ¿para qué quieren los ciudadanos vías transitables, verdad?), y el conductor salió ileso, aunque seguramente con ganas de cambiar de profesión. ¿La grúa? Llegó tarde, como el salario mínimo a la inflación.
Lo único más rápido que el hundimiento fue el Centro de Orientación Vial advirtiendo que reduzcan la velocidad. Porque nada dice “seguridad vial” como un hoyano del tamaño de un Oxxo en medio de la calle.
Moraleja: En Iztapalapa, hasta el suelo te pide agua… pero con pipa incluida.
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