Sheinbaum le da un toque de realidad a la ONU: “Despierten, por favor”
En un mundo donde los dramas internacionales se suceden más rápido que las tendencias en TikTok, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, decidió darle una sacudida de realidad a la Organización de las Naciones Unidas. Tras el último capítulo de tensión entre Estados Unidos y Venezuela, Sheinbaum salió al quite con un mensaje claro: la ONU necesita dejar su “letargo” y convertirse de una vez por todas en el espacio constructor de paz que prometió ser, y no en una especie de club burocrático que observa los conflictos desde la butaca.
Básicamente, la mandataria mexicana, con la calma que la caracteriza pero con la contundencia de quien ve la película en cámara lenta, señaló que el multilateralismo debe ser el eje de la convivencia global. O sea, la idea de que los países hablen y cooperen, no que lancen miradas asesinas (o operativos) por encima del hombro. Recalcó que el organismo tiene que asumir un papel activo frente a los conflictos internacionales, apegándose a los principios de su Carta fundacional. Un documento que, según ella, sigue tan vigente como los memes de los Simpsons, pero que parece estar acumulando polvo en algún archivo digital.
Un llamado a la acción (no a otra reunión interminable)
“Tiene que ser el multilateralismo“, declaró Sheinbaum, añadiendo que todas las naciones necesitan fortaleza. Pero luego soltó la bomba: “la ONU debe dejar su letargo”. Y justo cuando el organismo se prepara para elegir a su nuevo Secretario General –un proceso que a veces parece más enredado que elegir qué ver en streaming–, la presidenta pidió un “resurgimiento” real de la institución. No más fortalecimiento burocrático, sino un reinicio completo. Algo así como cuando tu teléfono se traba y lo apagas y enciendes, pero a escala planetaria.
La jefa del Ejecutivo federal fue incluso más allá, sosteniendo que la Carta de las Naciones Unidas no es una reliquia de museo, sino un manual de uso completamente actual. Corresponde a todos los Estados miembros defenderla y respetarla, especialmente en estos tiempos de tensión geopolítica donde un mal gesto puede desatar una tormenta en redes (y cosas peores). Consideró indispensable que el organismo supere sus inercias administrativas y recupere su papel central en la prevención de conflictos. En otras palabras, que pase de ser un espectador elegante a un mediador con credibilidad.
“La Carta de las Naciones Unidas sigue siendo vigente, y tienen que defenderla todas las naciones”, insistió. “Es decir, que las Naciones Unidas se fortalezcan, se salgan de este letargo burocrático y que realmente se conviertan en un espacio de construcción de la paz en el mundo”. Un mensaje que, traducido al lenguaje millennial, sería algo como: “ONU, tu momento de brillar en este caos es AHORA, no cuando se te ocurra en la próxima agenda”.
En resumen, Sheinbaum puso el dedo en la llaga de un sistema global que muchos ven como lento e ineficaz. Su crítica no es solo un discurso más, sino un llamado urgente a que el principal foro mundial demuestre su utilidad antes de que el siguiente conflicto nos pille a todos distraídos scrolleando. Porque en la era de la inmediatez, un “letargo” institucional es un lujo que el mundo no puede permitirse.
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