¿Justicia para casos del pasado? La pregunta que ahora flota en el aire
Claudia Sheinbaum lanzó una idea que podría cambiar las reglas del juego. En medio del anuncio de su nueva ley general contra el feminicidio, la presidenta dejó caer que podría analizarse si esta normativa se aplica de manera retroactiva. Esto, claro, solo si el Congreso le da el visto bueno primero.
La iniciativa enviada al Legislativo no plantea esa retroactividad desde un inicio. Su objetivo principal es otro: crear un marco sólido para investigar nuevos casos y, ojalá, acabar con la impunidad que rodea estos crímenes atroces. Pero Sheinbaum abrió una ventana.
“No viene así en la Constitución, no viene la retroactividad; se puede analizar a través de la fiscal y la Secretaría de las Mujeres si es factible realizar esto o no, lo podemos revisar”, dijo durante su conferencia matutina.
El mensaje entre líneas es potente. Habla de reabrir casos relevantes que nunca se resolvieron. De dar una segunda oportunidad a miles de familias que aún claman por verdad. Es como si el escenario político hubiera recibido un nuevo guión inesperado.
Una ley con dientes: penas más duras y cambios de fondo
La propuesta en sí ya es contundente. Plantea penas de 40 a 70 años de prisión para quien cometa este delito. Pero va más allá del castigo.
Obliga al Ministerio Público a investigar toda muerte violenta de una mujer como un posible feminicidio desde el primer momento. Nada de empezar por otras hipótesis que diluyen y retrasan. También implementaría el turno continuado para que las pesquisas no se detengan.
Aquí está el meollo dramático: Sheinbaum pone sobre la mesa una posibilidad histórica mientras busca herramientas para el futuro. La pregunta ahora es si el Congreso actuará con la misma urgencia que exigen los números escalofriantes de violencia en nuestro país. El primer acto ya comenzó.




