La carrera contra el reloj (y la burocracia) del SAT
El Servicio de Administración Tributaria anunció un horario extendido en sus oficinas. A partir del 22 de abril y hasta fin de mes, abrirán de 9:00 a 18:00 horas. El motivo es claro: el 30 de abril vence el plazo para presentar la declaración anual de personas físicas.
“Con el propósito de ayudar a las y los contribuyentes”, dice el comunicado oficial.
Ayuda que, por supuesto, requiere agendar cita previa a través de su portal. Porque en la era digital, la presencialidad sigue siendo un trámite dentro de otro trámite.
La letra pequeña que nadie lee (pero debería)
El SAT recuerda amablemente las multas por incumplimiento. Y enumera quiénes deben declarar: desde quienes superaron los 400 mil pesos en salarios, hasta quienes tienen ingresos por arrendamiento o actividades empresariales.
La lista es larga, técnica y perfecta para generar confusión. Mientras tanto, el portal web está disponible 24/7 durante abril. Una opción que evita colas, pero no necesariamente dolores de cabeza.
La ironía es palpable. Se amplían horarios físicos para un trámite que puede hacerse en línea. Se pide puntualidad a un sistema conocido por sus demoras. Y todo envuelto en el lenguaje burocrático de siempre.
Quedan días. El reloj fiscal avanza. La pregunta real es si más horas de oficina equivalen a menos frustración ciudadana.




