El ritual que a todos nos tiene en modo fan
Parece que el calendario ya tiene un nuevo feriado no oficial: el día en que Shohei Ohtani recoge su trofeo de Jugador Más Valioso y todo Japón se paraliza para celebrarlo como si fuera el estreno de una nueva temporada de su anime favorito. El jueves por la noche, el fenómeno de dos vías consiguió su cuarta distinción MVP, y para el viernes por la mañana, las estaciones de tren de Tokio ya estaban inundadas con ediciones especiales de periódicos que lo proclamaban héroe nacional. Una vez más.
La reacción fue más rápida que un lanzamiento de 100 mph. Desde las altas esferas del gobierno hasta la persona de a pie, el país entero se unió en un coro de admiración. Minoru Kihara, el Secretario Jefe del Gabinete, soltó la típica frase de manual: “El esfuerzo constante y la dedicación de Ohtani contribuyeron significativamente a la victoria del equipo y elevaron la moral del equipo”. O sea, lo que viene siendo hacer que un equipo de béisbol gane, básicamente.
Un año de esos que parecen sacados de un videojuego
Pero vamos a los datos, que es lo que realmente mola. El jugador de los Dodgers de Los Ángeles no solo ayudó a que el equipo consiguiera su segundo título consecutivo de la Serie Mundial, sino que lo hizo con unos números que parecen trucados: un promedio de bateo de .282, liderando la Liga Nacional con un OPS de 1.014, 55 cuadrangulares, 102 carreras impulsadas y 20 bases robadas. Por si fuera poco, regresó al montículo en junio después de perderse temporada y media como lanzador, y en 47 entradas ponchó a 62 bateadores. ¿Alguien da más?
Y luego llegó la postemporada, donde Ohtani decidió que lo normal era aburrido y se marcó lo que muchos consideran el mejor juego individual en la historia de la MLB. El 17 de octubre, conectó tres jonrones y ponchó a diez en seis entradas, llevando a los Dodgers a la victoria sobre los Cerveceros de Milwaukee. Una locura.
En la calle, los aficionados lo tenían claro. Un fan que se identificó como Aki comentó: “Ganar el MVP se consideraba una certeza, así que la verdadera pregunta era si recibiría un voto unánime. Al final lo hizo, asegurando el MVP unánimemente”. Por su parte, Yoshio Inoue, otro seguidor, ya está pensando en el futuro: “Me encantaría ver a Ohtani regresar a Tokio, comenzar la temporada allí y, con suerte, ganar su quinto premio MVP”. La obsesión es real.
Mientras, el periódico Asahi resumía el sentimiento general con un titular que era un poema en sí mismo: “Ohtani MVP”. Nada más, nada menos. Mai Koga, otra fan, lo definió a la perfección: “La televisión siempre muestra a Ohtani, así que yo también lo veo. Es un gran hombre y verdaderamente un orgullo de Japón”. Y así, entre estadísticas brutales y una devoción nacional que no conoce límites, Ohtani sigue reinando en un deporte que parece hecho a su medida.
¿Te ha volado la cabeza la temporada de Ohtani? Comparte esta nota con ese amigo que aún no cree que un solo jugador pueda hacer todo esto y explora más historias de deportes en nuestra web.




