Oaxaca Aerospace impulsa la aviación mexicana con aeronaves tácticas
La empresa Oaxaca Aerospace, liderada por el fundador Raúl Fernández López, anunció durante la Feria Aeroespacial Mexicana 2025 (FAMEX) que iniciará la producción del avión Pegasus PE-210A en 2026. Este proyecto, desarrollado íntegramente en México, representa un hito para la industria aeroespacial nacional, con un enfoque en aplicaciones tácticas, entrenamiento y vigilancia.
Características técnicas y competitividad
El PE-210A es un modelo biplaza con cabina en tándem, diseñado para operaciones versátiles. Cuenta con un alcance de 1,600 kilómetros, autonomía de 5 horas, velocidad máxima de 210 nudos (389 km/h) y capacidad de carga útil de 350 kilogramos. Su precio estimado de 1 millón de dólares lo posiciona como una alternativa competitiva, con un costo 30% menor al de aeronaves similares en el mercado global.
La compañía proyecta una producción anual de 52 unidades (una por semana) en su planta ubicada en Oaxaca, donde ya se desarrolló el prototipo. Fernández López destacó que el diseño, iniciado en 2011, integra tecnología adaptable, permitiendo futuras actualizaciones como motores eléctricos o de hidrógeno.
Expansión de la línea Pegasus
Además del PE-210A, Oaxaca Aerospace presentó el Pegasus P-400T, un modelo avanzado valuado en 3 millones de dólares. Este prototipo, orientado a misiones de reconocimiento, aviación general de alta velocidad y ataque ligero, ofrece un alcance de 1,800 kilómetros y velocidad de 240 nudos (444 km/h). Ambos aviones están diseñados para satisfacer demandas tanto militares como civiles, con especial énfasis en mercados emergentes de Latinoamérica.
Apoyo institucional y perspectiva industrial
Manuel Pérez Cárdenas, asesor ejecutivo del Consejo Coordinador Empresarial, subrayó la necesidad de políticas públicas que fomenten sectores estratégicos como el aeroespacial. “Estos proyectos requieren incentivos fiscales, colaboración academia-industria y acceso a financiamiento”, señaló. La iniciativa de Oaxaca Aerospace no solo reduce la dependencia tecnológica del exterior, sino que posiciona a México como un actor relevante en la cadena de valor global de la aviación.
Con una inversión estimada de 50 millones de dólares para la fase inicial, la empresa busca alianzas con gobiernos y socios comerciales. Su enfoque en sostenibilidad y adaptabilidad tecnológica responde a tendencias globales, como la descarbonización del transporte aéreo.
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