Adiós al bajo que dio ritmo a la era dorada de Scorpions
La noticia nos llegó como un riff de bajo potente y repentino. Francis Buchholz, el hombre que puso el groove a clásicos como “Rock You Like a Hurricane”, falleció. Tenía 71 años y llevaba tiempo luchando en privado contra el cáncer.
Su familia lo anunció el viernes en redes. Dijeron que partió en paz, rodeado de amor, el jueves. Agradecieron el cariño de los seguidores. Esos mismos que por décadas han coreado las líneas de bajo que él creó.
“Partió de este mundo en paz, rodeada de amor”
— Comunicado de la familia de Buchholz
La banda dice adiós a un viejo amigo
Scorpions no tardó en reaccionar. Compartieron un mensaje emotivo, firmado por Klaus Meine, Rudolf Schenker y Matthias Jabs.
“Queridos fans: Acabamos de recibir la triste noticia del fallecimiento de nuestro viejo amigo y bajista, Francis Buchholz. Su legado con la banda perdurará por siempre”
— Comunicado oficial de Scorpions
Le mandaron fuerza a su esposa Hella y a toda su familia. Un final de capítulo para una era legendaria.
¿Quién era Francis? Un tipo de Hannover que empezó en bandas locales mientras estudiaba ingeniería. Pero la música pudo más. En los 70 formó Dawn Road con Uli Jon Roth. Y ese proyecto terminó fusionándose con… sí, Scorpions.
Entró oficialmente en 1973. Su debut discográfico fue Fly to the Rainbow (1974). Y ahí se quedó casi 20 años. Justo la etapa más gloriosa del grupo.
Puso su sonido —melódico pero con un punch increíble— en discos que definieron una generación:
- Lovedrive (1979)
- Love at First Sting (1984)
- Crazy World (1990)
Es decir, él está ahí, en la columna vertebral de “Still Loving You” y “Wind of Change”. En el huracán que es “Rock You Like a Hurricane”.
Se fue en 1992. Motivos familiares y algunos desacuerdos tras bambalinas. Pero no colgó el bajo. En 2012 se unió a Temple of Rock, la banda de Michael Schenker, para una gira.
Hoy se apaga una pieza clave del hard rock mundial. Un tipo cuyo legado suena cada vez que alguien enciende la radio y suena aquel riff. Descansa en paz, Francis.




