Porque la Tierra se mueve y a nosotros nos toca hacer el ridículo
Parece que septiembre no sería septiembre en México sin el tradicional susto colectivo, así que el Segundo Simulacro Nacional 2025 ya está en calendario. Diversas instituciones, en un arrebato de optimismo, suplican a la población que participe en este ejercicio de prevención de riesgos. Porque, claro, confiamos plenamente en que todos recordaremos exactamente qué hacer cuando el piso decida bailar salsa sin nuestro consentimiento.
La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (un nombre tan largo que probablemente necesite su propio plan de evacuación) no solo nos invita a prevenir desastres, sino también a conmemorar a las víctimas de 1985 y 2017. Porque nada honra más la memoria que ver a tu vecino correr en pánico hacia el elevador.
La gran función: fecha, hora y epicentro de este reality show telúrico
El gran evento está programado para el viernes 19 de septiembre a las 12:00 horas. ¿El argumento? Un sismo hipotético de magnitud 8.1 con epicentro en Lázaro Cárdenas, Michoacán. Porque si vamos a fingir, que sea con espectacularidad. La producción no se ha escatimado en detalles.
La novedad tecnológica de este año es que recibiremos una notificación vía teléfono celular. Sí, ese mismo dispositivo que usamos principalmente para memes y fotos de comida nos salvará la vida. El mensaje de alerta llegará mágicamente sin necesidad de saldo, datos o wifi. Solo se requiere fe, esperanza y que tu operador no esté teniendo un mal día. Asegúrate de que tu teléfono tenga cobertura y su sistema operativo esté actualizado. Porque, obviamente, durante un terremoto real, lo primero que harás es comprobar si hay una actualización pendiente de software.
Un simulacro es básicamente un ensayo preventivo, como esos en los que ensayas la conversación en la ducha que nunca tendrás. Permite identificar qué hacer en una emergencia, simulando escenarios reales. Y dado que México se asienta sobre un colchón tectónico bastante inquieto, la importancia de estos ejercicios es crucial. O, al menos, eso repiten las autoridades mientras nosotros cruzamos los dedos.
Las ventajas de participar son muchas: comprobar si los planes de las autoridades de protección civil son eficientes (spoiler: probablemente descubriremos que no), mejorar la preparación y fomentar la cultura de la prevención. O lo que es lo mismo: tener una excusa perfecta para abandonar la oficina durante 20 minutos.
El manual del perfecto actor sísmico: guía para sobrevivir al ensayo
La Secretaría, en su infinita sabiduría, nos regala estas joyas de consejos para el gran día:
– Si escuchas la alerta sísmica, tienes segundos de ventaja. Úsalos sabiamente: para correr, gritar o congelarte como un ciervo ante los faros de un coche. Ubícate en una zona de menor riesgo, preferiblemente lejos de tu jefe.
– Mantén la calma para no provocar un accidente. Es decir, externaliza el pánico internamente. Fácil.
– Si tienes bebés en el hogar, ve por ellos. A menos que estén llorando, entonces reconsidera la opción. Ubícate al lado de una columna o muro de carga, preferiblemente uno que no lleve años quejándose de las grietas.
– Si hay personas adultas mayores, deben conocer las zonas de menor riesgo. O, en su defecto, seguir el instinto natural de agruparse en el lugar más peligroso posible.
– Aléjate de ventanas o muebles que pudieran caer. Esto incluye ese librero de IKEA que montaste con odio y que siempre ha tenido una inclinación sospechosa.
– Corta el suministro de gas y electricidad. Porque ¿qué mejor manera de celebrar haber sobrevivido a un terremoto que tropezando en la oscuridad con un mechero en la mano?
Así que ya lo sabes. El 19 de septiembre, a las 12 en punto, México entero participará en el ejercicio de pretendencia más grande del año. Porque practice makes perfect, o al menos, practice makes menos probable que te aplaste un televisor.
¿Crees que este simulacro cambiará algo o es solo otro trámite burocrático? Comparte este artículo en tus redes sociales y pon a prueba el sentido del humor de tus contactos. Explora más de nuestro contenido para descubrir otras verdades incómodas disfrazadas de sátira.




