Cuando las cabezas hablan (y el resto del cuerpo ni siquiera está para contarlo)
Ah, México, ese país donde los mensajes no se envían por WhatsApp, sino en bolsas de plástico con restos humanos. Esta vez, el “cartero” dejó tres cabezas en un crucero de Cuajinicuilapa, Guerrero, como si fueran el triste premio de una feria macabra. Los cuerpos, por supuesto, estaban en casa, junto a la madre octogenaria, porque ¿para qué desperdiciar material dramático? Los asesinos, en un arrebato de creatividad criminal, prendieron fuego a la vivienda para asegurarse de que el mensaje llegara… aunque nadie sepa exactamente qué decía. ¡Misterios de la comunicación violenta!
Elecciones, ganaderos y balas: el trío tóxico de Guerrero
Mientras tanto, en el mismo sábado de horrores, Armando Añorve, líder ganadero, recibió más plomo que votos cerca del centro del pueblo. ¿El crimen? Posiblemente aspirar a dirigir la asociación ganadera local, un puesto tan peligroso como ser árbitro en el infierno. Y por si faltaba drama, el viernes habían matado al comisario Ángel Medel, porque en Guerrero los fines de semana no son para descansar, sino para acumular cadáveres.
Abel Barrera, del centro Tlachinollan, nos regala la perla del día: “Cuajinicuilapa ya no es del PRD, ahora es de Los Rusos”. ¡Ah, la política mexicana! Donde antes había mítines, ahora hay balaceras; donde había campañas, ahora hay ajustes de cuentas. El nuevo alcalde, Hildeberto Salinas, duró menos en el cargo que un helado en el desierto: un mes y ¡zas!, pidió licencia por amenazas de muerte. ¿Quién dijo que la administración pública no era emocionante?
Y mientras los niños de Cuaji no van a la escuela (porque, entre balas e incendios, qué más da), los narcos juegan a ser dueños del territorio. Esta semana decomisaron 4 toneladas de cocaína en la costa, porque en Guerrero el único producto de exportación que nunca falla es la tragedia.
¿Te indigna? Comparte esta historia y que el mundo sepa cómo se juega la vida en la Costa Chica. O mejor aún: explora más sobre el infierno que otros llaman “Guerrero”. Eso sí, preferiblemente desde la seguridad de tu pantalla.




