Sale del hospital, pero la recuperación apenas comienza
Tres días después de aquella caída desde un tercer piso que nos dejó a todos con el corazón en un puño, José Ángel Bichir finalmente recibió el alta médica. El joven actor abandonó el Hospital Rubén Leñero esta tarde, pero las imágenes hablan por sí solas: la recuperación será larga.
Lo vimos salir con un inmovilizador ortopédico en el tobillo, un cabestrillo y un cubrebocas que le cubría gran parte del rostro. Su padre, Odiseo Bichir, fue su sombra y su apoyo constante, ayudándole a pasar de la silla de ruedas al automóvil que los esperaba.
“Sí”, confirmó José Ángel a los reporteros cuando le preguntaron si continuaría con terapias de rehabilitación desde casa.
La escena fue tensa pero digna. Odiseo, siempre caballero, se despidió de los trabajadores del hospital y hasta deseó una buena tarde a la prensa congregada. Pero la preocupación familiar era palpable.
A lo lejos, se escuchó la voz de su madre, doña Patricia Pascual, pidiendo a los medios que dejaran de interrogar al actor. Un gesto comprensible. Su hijo acaba de salir de una experiencia traumática y necesita paz, no más cámaras.
Las preguntas sobre cómo ocurrió exactamente el accidente del pasado viernes 13 siguen sin respuesta oficial. Por ahora, lo único claro es que el camino hacia la normalidad para José Ángel será lento. Le deseamos una pronta y completa recuperación.




