El macabro rompecabezas forense en Ciudad Juárez
Parece que en Ciudad Juárez se les fue de las manos eso de “descansar en paz”. Resulta que, en un giro digno de una serie de true crime que nadie pidió, las autoridades han logrado ponerle nombre y apellido a 123 de las 386 personas que fueron encontradas en el crematorio Plenitud el pasado 26 de junio. Básicamente, es como tener que armar el rompecabezas más macabro y desgarrador del mundo, pero sin la foto de referencia en la caja.
Hasta este viernes, el combo de expertos, que incluye a la Dirección de Servicios Periciales y a los especialistas en Ciencias Forenses, junto con el Centro de Atención a Víctimas del Estado (CEAVE), ha podido notificar a 116 familias. Imagínate recibir esa llamada: “Hola, sí, tenemos a su ser querido aquí, en medio de un caos logístico-post mórtem”. Y lo peor es que esto sigue, prometen más notificaciones en las próximas horas porque, claro, la lista de espera es aterradora.
Denuncias, asesorías y un dolor que no se crema
Y aquí no acaba el melodrama judicial. De las familias que ya pasaron por el trauma de la identificación, 85 han decidido no quedarse de brazos cruzados y han interpuesto una denuncia por fraude en la Fiscalía de Distrito Zona Norte. O sea, no solo te roban la paz mental, sino que además todo huele a estafa. Es el nivel máximo de desconfianza: ni muerto puedes estar seguro de que cumplan con el contrato.
Mientras tanto, la Fiscalía General del Estado intenta hacer como que tiene todo bajo control y promete seguir con los trabajos de identificación, además de ofrecer apoyo psicológico y asesorías a los deudos. Porque, seamos honestos, después de semejante hallazgo, lo que menos necesitas es que te den un folleto y te despidan con un “ánimo”.
Para añadir más leña al fuego (nunca mejor dicho), la semana pasada los colectivos de familias revelaron que la Fiscalía de Chihuahua firmó un acuerdo con la Secretaría de Gobernación y la Comisión Nacional de Búsqueda. Básicamente, es la alianza de superhéroes burocráticos que nadie sabía que necesitaba, pero que ojalá hubiera actuado antes. Su misión: coordinar esfuerzos para agilizar la identificación de los cuerpos. O sea, esperemos que con esto dejen de trabajar a modo de trámite gubernamental y le metan turbo, porque hay cientos de familias que aún no saben si su ser querido es parte de este horror.
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