La península coreana vuelve a calentarse
Kim Jong Un estuvo allí, observando desde un puesto de mando cercano. El sábado, según la prensa oficial norcoreana, supervisó una prueba de fuego real con sistemas de lanzamiento múltiple frente a su costa este.
No fue un simple ensayo. Involucró 12 lanzacohetes de 600 milímetros, descritos como “ultraprecisos” y con un alcance de cientos de kilómetros. Las imágenes difundidas por Pyongyang no dejaban lugar a dudas sobre el mensaje.
El ejercicio se realizó el sábado e involucró 12 lanzacohetes ultraprecisos de 600 milímetros capaces de alcanzar objetivos a cientos de kilómetros.
Desde Seúl, el ejército confirmó la detección. Fueron unos 10 proyectiles balísticos disparados desde la región de la capital hacia el mar del Este (mar de Japón).
Un mensaje claro para Washington y Seúl
Los analistas no tienen dudas: esto es una respuesta directa. Una réplica a los recientes ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur.
Es el patrón clásico que hemos visto antes. Cada vez que los aliados realizan maniobras en la región, Pyongyang contesta con demostraciones de fuerza. Es un ciclo que se repite y que solo sirve para aumentar la tensión.
La península vive meses de creciente actividad militar por ambos lados. Esta última prueba no hace más que confirmar que la escalada sigue su curso, sin señales claras de desescalada en el horizonte.




