La rubia perfecta que se consumía por dentro
Christina Applegate acaba de soltar una bomba en sus memorias, “You with the sad eyes”. Y no, no son solo anécdotas divertidas de los sets de grabación. La actriz abre su corazón sobre la batalla más dura de su vida: la anorexia que casi la destruye durante su adolescencia en Hollywood.
Lo más impactante es cómo señala directamente a uno de sus mayores éxitos como un detonante. Todos recordamos a Kelly Bundy, la hija mayor superficial y deseada en Casados con hijos. Pues resulta que ese personaje fue una maldición para Christina.
“Para mí y mi madre, parecía un montón de humor escatológico mal escrito”, confiesa sobre su primera impresión del guion. Incluso rechazó el papel por considerarlo “lascivo” y “una basura”.
Pero el destino, o Fox, volvió a llamar. Y cuando ella y su madre vieron el piloto, no pudieron evitar reírse. Así empezó una carrera que la haría famosa… y profundamente infeliz.
Cuando la ficción enferma la realidad
Applegate ya lidiaba con dismorfia corporal y trastornos alimentarios antes del show. Pero el papel de Kelly, esa “adolescente perfecta estadounidense”, exigía una extrema delgadez que empeoró todo.
La presión era brutal. La ropa que le hacían usar era tan ajustada que, según ella, “se notaba si comía algo tan pequeño como una uva”. Así que decidió no comerla.
Su rutina se volvió un infierno: ejercicio excesivo y raciones minúsculas. Llegó a talla cero.
“Si iba a comer algo tan enorme como un bagel… me comía la mitad, o la mitad de la mitad. Esa era mi ingesta para todo un día”, relata con una crudeza que duele.
Los diseñadores de vestuario tenían que ajustarle constantemente la ropa porque estaba “en los huesos”. Pero en pantalla, seguía siendo el ideal rubio y delgado que América admiraba.
“Trabajé mucho mi cuerpo, pero nunca estaba satisfecha”, escribe. “Siempre buscando lo inalcanzable, maltratando mi cuerpo en una búsqueda de la perfección tan dañina como cualquier adicción”.
Once temporadas interpretando un estereotipo vacío mientras su salud se desmoronaba por dentro. Es el lado oscuro del éxito televisivo de los 90 que pocos querían ver entonces… y que Christina ahora tiene el valor de contar.




