La derrota que no apaga la fe
Mikel Arteta no baja los brazos. Tras caer 2-1 ante el Manchester City en el Etihad, el técnico del Arsenal lanzó un mensaje claro: su equipo cree más que nunca. Y lo dijo con una convicción que contagia.
“Lo creo hoy, lo creí el miércoles, lo creí hace una semana”, afirmó Arteta. “Porque los veo todos los días y sé el nivel que tenemos”.
Pero fue más allá. Según él, si alguien dudaba antes del partido, ahora debería estar seguro.
“Pero hoy, si necesitan estar más convencidos, creo que ahora están más convencidos. Lo estaban comentando en el vestuario”, reveló.
La diferencia estuvo en las áreas
El Arsenal tuvo sus oportunidades. Gabriel Magalhaes y Eberechi Eze estrellaron el balón en los palcos. Kai Havertz falló un cabezazo increíble en el tiempo añadido. Fue un partido de detalles.
“Demostramos que estamos ahí”, sostuvo Arteta. “La realidad es que hoy hubo una diferencia (en) las dos áreas. Y eso fue lo que decidió el partido”.
Ahora la tabla aprieta. El City está a solo tres puntos y tiene un partido menos. La experiencia de Pep Guardiola, con seis títulos en ocho años, pesa mucho. Pero en Londres no piensan rendirse.
“Ahora es una liga nueva… todavía queda todo por jugar”, agregó el entrenador.
Sin necesidad de discursos motivacionales
Lo mejor de todo es el estado mental del vestuario. Arteta fue contundente al respecto.
“Si tengo que levantar el ánimo de los jugadores para ganar la Liga Premier, con cinco partidos por jugar, dependiendo de nosotros, y estando en las semifinales de la Liga de Campeones, creo que debería estar en casa”, señaló sin dudar.
Su mensaje final fue claro: no hay tiempo para lamentaciones.
“Así que no es el caso. No hace falta. Nunca ha hecho falta, ni siquiera en momentos difíciles. Así que volvemos a intentarlo”.
La temporada está viva. El título se decide en la mente tanto como en el césped. Y en el Arsenal, tras una derrota dura, la fe parece intacta.




