¡Golpe de timón en los cielos!
La Secretaría de Relaciones Exteriores y el Departamento de Transporte de Estados Unidos acaban de firmar un pacto que promete mover el avispero del transporte aéreo bilateral. No es un simple trámite: buscan agilizar el flujo de personas y mercancías, como si le quitaran los topes a la autopista del comercio.
“México busca consolidar un mercado aéreo competitivo, bajo estándares internacionales”, señalaron en un comunicado conjunto con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes.
El AIFA ya no es el patito feo
Lo más jugoso: reconocen al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles como pieza clave del sistema aeroportuario del Valle de México. Lo integran de lleno en la estrategia aérea y en el acuerdo firmado en 2025. ¿Qué significa? Que el AIFA deja de ser el hermano menor y se sienta a la mesa grande.
En carga, también hay movidas: garantizan acceso equitativo y transparente tanto al AICM como al AIFA. Esto es como abrir dos carriles en lugar de uno para que la mercancía vuele sin trabas.
¿Y ahora qué?
Crearán un grupo de trabajo bilateral con autoridades de ambos países y la industria aérea para dar seguimiento técnico. La meta: consolidar conectividad internacional y desarrollar infraestructura estratégica. Suena a promesa, pero los datos cantan: más opciones operativas, más competencia, y ojalá, boletos menos dolorosos para nosotros.




