México pone en órbita la cooperación espacial regional
Juan Ramón de la Fuente, nuestro canciller, fue claro este viernes en Querétaro. Al inaugurar la primera asamblea general de la Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio (ALCE), dejó una idea central: las buenas intenciones no bastan.
“La narrativa del multilateralismo solamente adquiere pertinencia en la medida en la que pueda ir incorporando proyectos específicos de cooperación para el desarrollo con una visión de futuro”, señaló.
Traducción: menos discursos y más acciones concretas. De la Fuente vinculó directamente esta cooperación en ciencia y tecnología con algo fundamental: el fortalecimiento de nuestra soberanía.
Un proyecto que trasciende fronteras
La inauguración no fue un acto solitario. Reunió a representantes de todos los países miembros de la ALCE y de la CELAC. También estuvieron presentes agencias espaciales de otras regiones y varias secretarías mexicanas clave: Economía, Ciencia, y la recién creada Agencia de Transformación Digital.
El mensaje es potente. Este no es solo un proyecto científico; es una apuesta política por la unidad regional con los pies en la tierra (o mejor dicho, con la mirada en el espacio). El canciller subrayó su importancia para ese fortalecimiento colectivo.
Mientras algunos hablan de rivalidades, en Querétaro se construyen puentes. La cooperación técnica real, con proyectos tangibles, parece ser la nueva moneda de cambio para la diplomacia del futuro.




