La tormenta amenaza con convertirse en un huracán mayor, desatando lluvias catastróficas y poniendo en alerta a toda la región caribeña.
La amenaza ciclónica activa protocolos de emergencia en la región caribeña, con lluvias extremas y riesgo de inundaciones.
Un fenómeno climático clave llega con fuerza incierta, desafiando pronósticos y con efectos globales impredecibles.
Un sistema de baja presión amenaza con transformarse en ciclón, generando intensas precipitaciones y fuertes vientos en múltiples estados del país.
El ciclón se intensifica lejos de costas mexicanas, sin amenaza directa reportada para el país según autoridades.
Los meteorólogos vigilan de cerca dos sistemas que afectan el Atlántico, mientras las autoridades instalan protocolos de seguridad.
Mientras un ciclón toma fuerza en México, otro monstruo categoría 4 se prepara para golpear el archipiélago de las Azores en el Atlántico.
La calma chicha en el Atlántico rompe récords históricos, pero los expertos advierten: lo peor podría estar por llegar.
La tormenta se debilita pero deja un rastro de precipitaciones significativas y lecciones de preparación en la región.
La entidad se prepara para 48 horas críticas de precipitaciones intensas mientras el fenómeno meteorológico se degrada.