Un llamado a la fraternidad y un diagnóstico de la crisis vocacional marcan un pontificado que busca sanar heridas internas mientras enfrenta un desafío global.
Un hombre de humildad y acción asciende al trono de San Pedro, rompiendo barreras geopolíticas y sembrando esperanza global.
Un legado de humildad y revolución que transformó la Iglesia y conmovió al mundo.