El país caribeño responde con una nueva normativa que castiga con prisión las acciones contra su soberanía marítima, en un contexto de creciente escalada regional.
La cúpula oficialista descalifica el galardón con duras declaraciones y anuncia una contramovilización simbólica en Caracas.
La Casa Blanca intensifica su ofensiva militar en aguas internacionales, desatando un debate constitucional y temores de escalada bélica.