La recuperación se atasca mientras los huertos enfrentan plagas y costos disparados, revelando el largo camino tras el desastre.
Una semana después, la lucha contra el lodo y la desesperación define la cotidianidad de los afectados, mientras la solidaridad se convierte en su única moneda...
Las calles se convirtieron en ríos y miles de hogares quedaron anegados mientras los pronósticos auguran más agua para la devastada región.
Una ola de violencia sacude el norte del estado con ataques coordinados en establecimientos nocturnos, elevando la alerta en la región.