El presidente ucraniano busca apoyo en Londres mientras cambia el tablero global
Volodymyr Zelenskyy no anda con rodeos. En su visita a Londres, calificó a los regímenes de Rusia e Irán como “hermanos en odio” y, por tanto, “hermanos en armas”. El mensaje en el Parlamento británico fue claro: no pueden ganar.
“Los regímenes en Rusia e Irán son hermanos en odio y por eso son hermanos en armas”, declaró. “Y queremos que los regímenes construidos sobre el odio nunca, nunca ganen en nada”.
Pero su viaje tiene un trasfondo urgente. La guerra entre Israel e Irán ha cambiado las reglas del juego para Ucrania. De repente, hay un nuevo conflicto que roba titulares, recursos y, lo más preocupante para Kiev, sistemas vitales de defensa aérea que podrían desviarse a Oriente Medio.
Una economía rusa que se reactiva con el petróleo
Aquí está el golpe maestro para Moscú. Mientras Occidente se enfoca en otro frente, los ingresos rusos por petróleo están repuntando. Estados Unidos suspendió temporalmente algunas sanciones al crudo ruso para aliviar la presión global. Una decisión que Zelenskyy y otros líderes europeos criticaron duramente.
El primer ministro británico Keir Starmer lo reconoció en sus conversaciones con Zelenskyy:
“Putin no puede ser quien se beneficie del conflicto en Irán, ya sea por los precios del petróleo o por la eliminación de sanciones”.
El presidente finlandés Alexander Stubb fue más gráfico: “La economía rusa en realidad estaba tropezando bastante hace un par de semanas. Ahora está repuntando”. El motivo es simple: el precio del petróleo alimenta de nuevo la maquinaria bélica de Putin.
Zelenskyy no solo habló con políticos. Se reunió con el rey Carlos III y luego llevó su mensaje a decenas de parlamentarios. Allí hizo una oferta: la cuantiosa tecnología ucraniana en drones e inteligencia artificial está disponible para sus aliados.
“El hecho de que hayamos superado este invierno, que Rusia intentó hacer mortal para todas nuestras familias, demuestra que nuestras soluciones funcionan”, señaló.
En Bruselas, la jefa de la diplomacia europea Kaja Kallas intentó tranquilizar: Ucrania “sigue siendo la principal prioridad de seguridad de Europa”. Pero las palabras suenan huecas cuando los hechos muestran un desvío de atención y recursos.
La visita de Zelenskyy es un grito desde Londres. Un recordatorio de que, aunque haya nuevos incendios, el fuego original sigue ardiendo. Y ahora tiene un combustible nuevo y peligroso: el petróleo barato para Moscú.




