El desafío financiero del Tren Maya y su dependencia del transporte de carga
El Tren Maya, uno de los proyectos emblemáticos del gobierno anterior, enfrenta un reto clave: alcanzar su punto de equilibrio financiero para el año 2030. Según David Lozano Águila, director general de la obra, este objetivo solo será posible si se integra de manera efectiva el transporte de mercancías a su operación. “Aún operando a máxima capacidad en el traslado de pasajeros, no generaremos suficientes ingresos para lograr la rentabilidad sin el componente de carga”, explicó durante su participación en un evento organizado por la Asociación Mexicana de Ferrocarriles (AMF).
La importancia estratégica de la infraestructura de carga
Lozano Águila destacó que, a nivel global, ningún sistema ferroviario dedicado exclusivamente al transporte de personas es financieramente autosostenible. “Para equilibrar las cuentas, necesitamos reactivar la red de carga preexistente en la región”, afirmó. Este enfoque permitiría no solo optimizar los recursos ya invertidos, sino también dinamizar la economía local y nacional mediante el movimiento eficiente de mercancías.
Las proyecciones indican que, a partir de 2027, el Tren Maya podría transportar alrededor de dos millones de toneladas anuales de productos, cifra que aumentaría progresivamente conforme se consoliden alianzas con empresas. “Actualmente, estamos recabando cartas de intención de compañías que históricamente utilizaron el ferrocarril y ahora dependen del transporte carretero”, señaló el director, aunque sin revelar cifras concretas de participantes.
Próximos pasos y expectativas
El equipo a cargo del proyecto espera cerrar la mayoría de los acuerdos comerciales para mediados de 2026, priorizando sectores industriales clave. Esta estrategia no solo aseguraría la viabilidad económica del tren, sino que también reduciría el impacto ambiental al descongestionar las carreteras y disminuir las emisiones de carbono.
El análisis técnico sugiere que, sin una integración multimodal (pasajeros y carga), proyectos de esta envergadura enfrentan riesgos operativos a largo plazo. La experiencia internacional respalda esta visión: corredores ferroviarios exitosos, como los de Europa o Asia, combinan ambos servicios para maximizar su rentabilidad y utilidad social.
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