Un polo, muchos adjetivos y una gira que empieza con bombo
HUAMANTLA, Tlaxcala.- Para comenzar el año con brío (y con titulares), la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo eligió como primera parada de 2026 supervisar el Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar, o PODECOBI para los amigos que adoran los acrónimos. Ubicado en las vastas llanuras de Huamantla —más de 50 hectáreas, para que nadie se quede con la duda de su enormidad—, este proyecto ya ha logrado el milagro de convencer a siete empresas, nacionales e internacionales, de que invertir aquí es una brillante idea. Imaginen la escena: autoridades sonrientes, terrenos vastos y la promesa de progreso flotando en el aire, más palpable que el polvo del camino.
En declaraciones que parecen extraídas de un folleto promocional, Sheinbaum recalcó: “Es un modelo muy eficiente que ellos tienen, que tiene la gobernadora, de atraer inversiones privadas”. Por supuesto, “ellos” y “la gobernadora” son entes separados en esta coreografía política, pero el mensaje es claro: el capital privado es bienvenido, celebrado y fotografiado junto a las autoridades. La mandataria federal, con su impecable timing, destacó que este centro de desarrollo refleja la “confianza que hay en México”. Uno se pregunta si esa confianza incluye también la paciencia para navegar trámites burocráticos, pero ese es un detalle que queda fuera del guion.
Millones, empleos y un plazo de entrega ajustado
Las cifras, como en toda buena presentación, son jugosas: una inversión total de 540 millones de dólares y la generación de hasta 6 mil empleos. Seis mil. Un número lo suficientemente redondo y significativo como para repetirlo en cada nota de prensa. La gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, en un arranque de optimismo calendárico, declaró que el objetivo es tener todo culminado para finales de febrero. Febrero de 2026, se entiende, lo que deja un margen de… un par de meses. ¡Nada como una deadline ajustada para poner a correr a todo el mundo!
El recorrido presidencial no estuvo exento de su séquito obligatorio. Acompañando a la Jefa del Ejecutivo, desfilaron el secretario de Economía de Tlaxcala, Javier Marroquín Calderón, y el coordinador general de Programas para el Bienestar, Carlos Torres Rosas. Una comitiva perfecta para asegurarse de que cada paso, cada mirada a un plano arquitectónico y cada apretón de manos quedaran debidamente registrados. Porque, ¿de qué sirve un polo de desarrollo si no va acompañado de un polo de figuras públicas posando?
En el fondo, más allá de la retórica y las fotos protocolarias, el PODECOBI de Huamantla se erige como un experimento interesante: un modelo híbrido donde el gobierno ofrece el terreno y el marco, y el sector privado pone el capital y, teóricamente, la eficiencia. Un matrimonio de conveniencia donde todos prometen vivir felices para siempre, o al menos hasta el próximo ciclo de reportes financieros. Solo el tiempo dirá si esas 50 hectáreas se convierten en un motor económico real o en otro elefante blanco bien intencionado. Mientras tanto, las paladas de tierra siguen moviéndose al ritmo de los discursos.
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