Una acusación que estalla en redes
Ruby Rose usó Threads para sacar a la luz algo que lleva cargando casi 20 años. La actriz afirma que Katy Perry, quien en ese entonces era su amiga, la agredió sexualmente en un club de Melbourne allá por el 2006.
Todo empezó con un comentario sobre la presencia de Perry (y su pareja, Justin Trudeau) en Coachella. Pero eso fue solo el detonante.
“Me restregó su asquerosa vagina en la cara”
Rose contó los detalles crudos. Dijo que Perry la vio recostada en el regazo de una amiga, se agachó, se apartó la ropa interior y procedió con el acto. La reacción de Rose fue instantánea e involuntaria.
“…abrí los ojos de golpe y vomité a chorros sobre ella”.
La australiana confesó que durante años narró el incidente como una “anécdota graciosa de borrachera” porque no sabía cómo procesarlo. Ahora, con 40 años, lo llama por su nombre: una agresión sexual.
El silencio y la visa americana
¿Por qué siguió teniendo contacto con Perry después de eso? Según Rose, había algo en juego.
“Ella accedió a ayudarme a conseguir mi visa estadounidense, así que lo mantuve en secreto…”
Admite que sí les dijo a algunas personas que Perry “no era buena persona”, pero fue atacada por ello.
Sin miedo a una demanda… pero sin denuncia
Rose fue clara: no piensa presentar una denuncia formal, especialmente cuando ni siquiera ha denunciado agresiones por parte de hombres. Pero tampoco teme una contrademanda.
“Puede demandarme si quiere (no lo hará, porque sucedió, tengo fotos y fue, literalmente, en público y presenciado por otras personas)…”
Añadió que hay “muchas cosas previas a su estúpida canción” que Perry no querría que se mencionaran.
La respuesta del equipo de Perry: “Mentiras peligrosas”
El representante de la cantante respondió a TMZ negando todo categóricamente. No se anduvo con rodeos.
“Las acusaciones… no sólo son categóricamente falsas, sino que son mentiras peligrosas e imprudentes.”
Argumentó que Rose tiene un “historial bien documentado” de hacer acusaciones graves en redes contra varias personas, las cuales siempre han sido negadas.
La bola está ahora en la cancha del público. Dos versiones radicalmente opuestas. Un recuerdo traumático de hace dos décadas contra una negación firme. El escándalo ya está servido.




