El “Albazo” que se Enfrió: La Revocación Entra al Congelador
Parece que la revocación de mandato, esa joya de la corona democrática que todos anhelaban debatir con la urgencia de un trámite notarial, ha encontrado un freno de emergencia. En un giro que nadie vio venir (o quizá todos), Ricardo Monreal Ávila, el Presidente de la Junta de Coordinación Política, ha anunciado que pedirá posponer la dictaminación de la reforma. ¿La razón? Sus colegas de la oposición, en un arrebato de celo democrático, consideraron que aprobarla en un santiamén sería un vulgar “albazo”. Qué delicados se han puesto de repente con los procedimientos legislativos.
Resulta que los coordinadores del PRI y el PAN, Rubén Moreira y Elías Lixa respectivamente, le suplicaron a Monreal que les diera un respiro. Al parecer, necesitan más tiempo para digerir la propuesta, tal vez para consultar con sus astrólogos o para asegurarse de que no hay una letra chiquita que les vaya a cambiar las reglas del juego. Monreal, en su papel de conciliador supremo, declaró con una seriedad que merece un Óscar: “He estado conversando… me han pedido que no sea precipitado”. Porque, claro, en la política mexicana, la precipitación es un vicio del que siempre hay que cuidarse… excepto cuando no lo es.
La Autonomía de la Comisión y Otros Cuentos de Hadas Legislativos
El líder guinda, en un alarde de respeto por las instituciones que nos dejó boquiabiertos, explicó que trasladará esta súplica al presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, Leonel Godoy. Será esta comisión, nos asegura, la que determine el nuevo plazo y formato. “No estamos haciendo nada indebido”, proclamó Monreal, invocando la razón histórica, moral y política. Uno casi puede ver las aureolas brillar sobre los curules. Es reconfortante saber que, en medio de este forcejeo, la pureza de sus intenciones permanece incólume.
Y por si alguien lo dudaba, Monreal fue más allá y soltó la bomba: están abiertos a un proceso de parlamento abierto. ¡Magnánimo! La comisión, nos dice, tiene “plena libertad, plena autonomía”. Qué alivio saber que un órgano legislativo puede… ejercer sus funciones legislativas. Es como si tu jefe te felicitara por llegar a tiempo a trabajar. La barra de lo que se considera un gesto democrático está, aparentemente, en el subsuelo.
Mientras tanto, la iniciativa, presentada la semana pasada por el morenista Alfonso Ramírez Cuéllar, sigue sobre la mesa. La idea madre es modificar el artículo 35 de la Carta Magna para que la consulta de revocación se celebre el mismo día que las elecciones de medio término de 2027. Una medida de ahorro, sin duda. ¿Para qué gastar en dos jornadas electorales pudiendo tener un dos por uno? Los partidos opositores, por supuesto, han criticado la propuesta. Probablemente porque les arruina la agenda para ese fin de semana.
En resumen, lo que tenemos es un pulso clásico: el partido en el poder quiere avanzar con su agenda reformista, y la oposición pide tiempo, gritando “¡albazo!” como si hubiera un fuego en el teatro. ¿Es una maniobra dilatoria? ¿Es una genuina búsqueda de consenso? ¿O es simplemente el espectáculo de siempre, donde todos interpretan su papel en la comedia de la gobernabilidad? Usted decida, querido lector, mientras los diputados y diputadas “deliberan” con toda la premura que el contribuyente merece.
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