El regreso a lo esencial
Juanes no solo subió al escenario Amazon del Vive Latino. Trajo consigo toda una filosofía. Una apuesta por ese concepto vintage donde la música se descubría en los bares, mucho antes de los algoritmos y las plataformas.
“Hace muchos años en los 60, 70, la gente iba a ver a los artistas en los bares tocar, no había nada de plataformas digitales, no había internet, era la música viva”, dijo.
Y ahí estaba él, poniendo esa teoría en práctica. Anunciando que presentaría una canción nueva del álbum que viene. Pero no con un teaser en redes. Sino allí mismo, en vivo y en directo.
“Esta noche quiero presentar una nueva canción de mi nuevo álbum y quiero que la escuchen ratito los muchachos en vivo en el fucking Vive Latino”, añadió.
Treinta años de historia con México
El show fue un viaje emocional. Desde éxitos como “Mala gente” y “Fotografía” hasta ese amor que ha sido su bandera en los últimos años. Pero hubo un momento especialmente nostálgico.
Juanes recordó su primer viaje a México. 1996. Hace casi treinta años. Una época donde muchos de los asistentes ni siquiera habían nacido.
“Muchachos, la primera vez que yo vine aquí en la Ciudad de México, 1996, seguramente muchos de ustedes no habían nacido, yo tenía como 20 años y vine a esta ciudad y me volví loco, muchachos, México es de put… madre”, comentó entre risas.
El cariño fue recíproco. Para cerrar con broche de oro, interpretó “La camisa negra”… pero con un twist. Sobre el escenario llevaba puesta una playera de la selección mexicana. Y así se bajó.
Aunque tocó en el escenario secundario del festival, el espacio se vio completamente rebasado. Miles de fans demostraron que Juanes sigue teniendo convocatoria de cabeza de cartel.
La noche siguió su curso en el Vive Latino. Rostros cansados pero espíritus vibrantes, reaccionando a cada acorde. Porque algunas cosas, como la conexión real entre artista y público, nunca pasan de moda.




