INE y organismos electorales entregan su ‘wishlist’ para la democracia
Este lunes, en un movimiento que nos recordó a entregar la tarea grupal en el último minuto, la titular del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei, pasó el relevo (o más bien, una montaña de documentos) a Pablo Gómez, presidente de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral. El paquete incluía las propuestas de todos los Organismos Públicos Electorales Locales (OPLEs) y de la sociedad civil. Básicamente, el equivalente institucional a un Google Drive compartido, pero con más formalidad y, suponemos, menos memes.
La consejera presidenta, con la energía de quien intenta motivar a un equipo en una junta de lunes por la mañana, dejó claro que la mejor forma de participar para mejorar el sistema electoral es aportando ideas. En un discurso que mezcló sabiduría cívica con un toque de “aprovechen ahora o después ni se quejen”, Taddei declaró: “Cada vez que se nos abre una puerta y guardamos silencio, mañana estamos imposibilitados para hacer cualquier tipo de sugerencias”. O sea, es como cuando en el grupo de WhatsApp preguntan a dónde ir y solo ponen caritas, y después se quejan del lugar. Ella fue clara: “Formemos parte de esta historia, no nos quedemos al margen”. Un llamado a la acción que hasta el más apolítico entendería.
Los OPLES alzan la voz: “Nosotros también existimos, eh”
Acompañada por representantes de los 32 OPLEs (sí, los de todos los estados, porque la federalización es real), Taddei salió al quite a defender la labor de estos organismos. Vamos, les dio su momento en el spotlight. Argumentó que su conocimiento es “vasto” y fundamental, especialmente en las zonas de atención especializada. En cristiano: son quienes conocen los terrenos, las comunidades y los detalles logísticos que en la Ciudad de México ni nos imaginamos. “Ambas partes, los OPLEs y el INE, llegamos hasta el último rincón de las localidades para poder instalar las casillas“, recalcó. O sea, ellos son los delivery heroes de la democracia, llevando la urna hasta tu ranchería.
Del otro lado, Pablo Gómez, en modo “receptor de sugerencias abierto 24/7”, señaló que la recolección de propuestas sigue viva. Con la actitud de quien sabe que tiene un rompecabezas complejo entre manos, invitó a más personas y organismos a enviar sus ideas: “Es del mayor interés de la comisión… si hay algunas otras que puedan ayudarnos a resolver algunos nudos que no son poca cosa… se los agradecería mucho”. Una forma muy diplomática de decir: “Manden ayuda, esto tiene más aristas que un diamante”.
El evento, que reunió a la plana mayor electoral local y a una decena de organizaciones de la sociedad civil, dejó en claro que la reforma electoral mexicana pretende ser un esfuerzo colectivo. No es un decreto en lo oscurito, sino una convocatoria abierta (o al menos, esa es la narrativa). El mensaje subyacente es que modernizar las reglas del juego democrático requiere escuchar a quienes lo operan en la trinchera. Queda por verse si estas propuestas serán el mapa para renovar el sistema o simplemente archivos PDF perdidos en un portal gubernamental. La pelota, por ahora, está en la cancha de la comisión presidencial.
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