¿Actividad inusual o silenciamiento conveniente?
Beatriz Gutiérrez Müller, la escritora y esposa del expresidente Andrés Manuel López Obrador, acaba de poner un dedo en la llaga. La red social X (antes Twitter) le notificó que detectó “actividad inusual” en su cuenta.
La plataforma, propiedad de Elon Musk, le aplicó lo que llama una “etiqueta temporal”. En cristiano: sus publicaciones tendrán menos visibilidad. Menos recomendaciones, menos respuestas destacadas, menos presencia en tendencias.
“Hemos aplicado temporalmente una etiqueta a tus publicaciones para reducir su visibilidad durante un breve periodo”, le comunicó la red social.
La respuesta de Gutiérrez Müller fue un guantezo directo al magnate. Con esa ironía que nace de ver demasiados patrones repetirse, replicó:
“Ni siquiera uso X: solo de vez en cuando- y me mandas este mensaje- ‘menor visibilidad’, ja, ja, ja…”
Ahí está el desafío implícito: si tanto les molesta mi “actividad”, ¿por qué no desaparecen la cuenta directamente? Es la pregunta que flota entre líneas.
El timing siempre es casual, nunca causal
Musk se llena la boca hablando de libertad de expresión absoluta. Su compra de Twitter fue vendida como una cruzada por el diálogo libre. Pero aquí tenemos a la esposa de un expresidente mexicano –figura constantemente atacada desde ciertos sectores– recibiendo este tipo de notificaciones.
¿Realmente es “actividad inusual”? ¿O es el eufemismo digital para lo que antes llamaban sombra o silenciamiento?
Gutiérrez Müller no es usuaria activa. Lo dice ella misma. Publica ocasionalmente. Entonces, ¿qué actividad tan “inusual” puede generar para merecer esta medida?
La memoria es corta, pero los archivos no. Estos mecanismos de reducción de alcance son herramientas poderosas. Se aplican sin borrar contenido, sin explicaciones claras. Simplemente hacen que tu voz llegue a menos personas.
Es más limpio que una suspensión. Más difícil de cuestionar que un bloqueo. Pero el efecto es similar: amortiguar el mensaje.
Cuando las plataformas se convierten en árbitros de lo visible y lo invisible, cada decisión técnica lleva un peso político. Aunque se vista con términos informáticos.
El reto está sobre la mesa. Veremos si Musk lo recoge o si prefiere mantener esa cómoda ambigüedad donde las reglas del juego cambian según quién juegue.




